Intentar escribir de platos tradicionales españoles es buscar entre las señas de identidad de los pueblos que han habitado nuestra tierra durante siglos. Es sumergirte entre ollas y perolas, sartenes y cazuelas. El recetario surge no sólo por el hábito de alimentarse, sino también por el de pasar gusto. No es intención de los autores del blog dedicar parte del blog a esta categoría, pero no me negaréis que no es una tentación ahondar en algo tan singular y tan apetitoso como nuestra cocina.
Para quienes estamos orgullosos de haber nacido en este País: con sus defectos y virtudes, con sus miserias y sus riquezas, y no me ciño ahora al ámbito económico, que también podría; ocupa un destacadísimo lugar nuestra cocina y sus platos tradicionales, también conocida desde hace unos años como cocina de mercado. No pretendo criticar a la nueva cocina española, últimamente tan laureada y premiada en cientos de certámenes por todo el mundo, con sus experimentos de laboratorio tratando de obtener aquel gusto o sabor novedoso y por el que hay que pagar una considerable cifra de dinero, simplemente quiero lanzar un grito, un mensaje, a favor de los platos tradicionales que nuestros antepasados nos legaron y que constituyen un valiosísimo patrimonio gastronómico admirado en todo el mundo.
La intención de este post y de algunos más en el futuro, es mostraros un recetario tan rico como extenso, presentando los platos más conocidos y tradicionales de cada región acompañados de su receta.
No soy un profesional de la cocina pero sí tengo un paladar, digamos que exigente, y mis apreciaciones sobre tal o cuál plato van dirigidas en ese sentido. Aunque comparto el refrán que sobre gustos no hay nada escrito.
No he viajado mucho por el extranjero, sólo he tenido el placer de visitar Portugal y Francia. Sin embargo sí que he estado por toda la geografía de nuestro país y por ahí va el sentido de este post, dar a conocer bajo mi punto de paladar las maravillas gastronómicas que he disfrutado en esos viajes.
Voy a empezar por los platos que disfruté en mi último viaje a Castilla y León.
LECHAZO ASADO
El lechazo asado es la forma más natural de comer cordero recién destetado. Su carne rosada tirando a blanquecina se compone, como todas las carnes, de tres tejidos: muscular, conjuntivo y sebo. Ante la concreta unión de estos tejidos y de acuerdo con sus conocimientos, el asador experto procederá a cocer la carne de una manera u otra. También es muy importante guardar la suculencia o capacidad de retención de agua, característica que se observa en el músculo de la carne antes o durante su cocción y en el momento de consumirla, ya que siempre se debe conservar la jugosidad que permitirá durante la masticación una sensación de gusto por el líquido que libera la carne y por el sebo que contiene, sin entorpecer los jugos fibrilares de la misma.
Ingredientes para cuatro comensales
1 kilo y cuarto de lechazo – 120 gramos de manteca de cerdo y sal
Tiempo de realización: 1 hora y 45 minutos
- Cortar el lechazo a cuartos
- Colocar la carne en una cazuela de barro plana
- Agregarle un poco de agua, la manteca de cerdo y la sal
- Poner la cazuela a fuego suave durante 1 hora y treinta minutos dándole vueltas a la carne
- Sazonar por dentro y por fuera, y llevar a fuego fuerte para que se dore durante unos 15 minutos
- Servir y disfrutad. Que aproveche
Fuente: Rodrigo Mestre Guía platos tradicionales de España



