En el valle de Nuria. En el mismo marco donde Francesc Macià y Lluís Companys firmaron el Estatut de 1932. Coreado y vitoreado por los suyos, fue proclamado como candidato a la presidencia de la Generalitat por ERC Joan Puigcercós. Enfundado en un largo abrigo negro se alejaba del escenario, una vez terminado el discurso del nuevo candidato, Josep Lluís Carod-Rovira. El perdedor. El simpático vicepresidente de la Generalitat. El que avergonzó a un joven, en el programa Tengo una pregunta para Usted, por llamarle José Luís.
En el discurso del nuevo candidato. Nada nuevo bajo el sol. Salvo la urgencia por llevar a los Països Catalans a decidir libremente su futuro. Y fijó un nuevo reto ante la militancia: Que Cataluña decida su independencia antes de cinco años. La próxima legislatura tenemos que decidir cómo saltamos la pared, tenemos que decidir el derecho a la independencia”, dijo.
Aplausos, vítores y se quedó como un reloj.
¿Casi cinco años tenemos que esperar para saber si Cataluña decide la independencia? No podremos esperar tanto tiempo. La impaciencia nos consumirá. Plantearlo ahora sería lo más conveniente dadas las expectativas de voto que tenéis tan favorables, ¿o eran desfavorables? Es el mejor momento para que os enteréis de una vez que los catalanes en su gran mayoría no quieren la independencia. Vosotros lo sabéis mejor que nadie. Pero tenéis que medrar porque de algo hay que comer. Y lleváis mucho tiempo con esa falacia que es la que os proporciona la oportunidad de pegaros la vida padre a costa de vender ensoñaciones. Son delirios de nacionalistas que nada tienen que ver con la realidad diaria que se vive en la calle. A la inmensa mayoría de los catalanes, les preocupa lo mismo que a cualquier otro ciudadano de cualquiera otra Comunidad: la situación económica, el desempleo, las subidas de impuestos. Esos sí son problemas por resolver y no plantear la manera de cómo saltar la pared.
Cuando entráis en juego se suspende la razón. Mejor que os quedéis quietos.