No falte a la verdad, Señor González

Foto de Gonzalo Lauda

¿Y este dinero? Me lo ha prestado Don Paco, cariño

Trabajo en una empresa como financiero, en pocos meses cumpliré 20 años desempeñando ese cargo, Una de mis funciones encomendadas es tratar con Bancos y Cajas de Ahorros. El objetivo de este post, no es otro que contradecir las palabras del Presidente del BBVA, Francisco González, quién manifestó en la Junta General de Accionistas del banco lo siguiente: “Nuestra entidad no ha cerrado el grifo del crédito, lo ha seguido dando en la misma proporción que en años anteriores respecto a los préstamos solicitados”

Y continua, “No hay demanda de préstamos y créditos, ésa es la realidad”

Yo, Señor Francisco González, le contradigo y le acuso de faltar a la verdad o de estar mal informado. Si ha faltado a la verdad, debe haber sido por querer quedar como el bueno de la banca y si no está bien informado, en un asunto de tal trascendencia no se merece los 79 millones de euros que le esperan en concepto de pensión. Insisto, 79 millones de euros, contantes y sonantes, cuando cese en sus funciones ejecutivas.

Como decía al principio, trato con directores de banca de empresas, también con directores de algunas cajas de empresas. Son muchos años de hablar por teléfono casi a diario con ellos, además de habernos visto y mantener reuniones con frecuencia. Llega a existir, en ocasiones, un grado de complicidad, no diría de amistad, pero sí de respeto y sobre todo, como señalaba antes, de complicidad. En esos, casi veinte años, me han comentado de todo, tanto que he llegado a conocer bastante bien cómo funcionan los bancos y cajas, a través de que directrices se mueven, hasta donde pueden llegar en la toma de decisiones y cómo se ha cambiado el concepto de banca tradicional por una mucho más comercial y agresiva.

He estado pensando, hace varios días, en concreto desde el día que leí las declaraciones del Presidente del BBVA, si debía escribir este artículo. Al final me he decidido a hacerlo por dos razones: una porque lo que les ha contado a los accionistas del banco, en relación con las concesiones de préstamos y créditos no es verdad, tanto el BBVA como todos los demás bancos y cajas son responsables, en buena medida, del cierre de numerosísimas empresas, obligadas ante la falta de financiación, y por consiguiente responsables, en una gran parte, del número tan elevado de desempleados.

Y la otra razón, por indignación. Aquí en España; la prensa, entrevista a un personaje o hace un reportaje sobre cualquier persona y es incapaz de hacer la mínima crítica por benévola que sea. Claro que ya conocemos por las dificultades económicas que están atravesando los periódicos y tan grande es su temor de que las entidades crediticias les nieguen la posibilidad de renegociar su deuda contraída y vencida, que no ejercen con plenitud el digno oficio de periodista.

Pero a lo que iba. Situémonos en el primer trimestre de 2008. Todo eran facilidades, mi empresa tenía firmadas varias pólizas de crédito, varias líneas de papel al descuento, más de lo que necesitábamos. Recuerdo algún día haber recibido hasta cuatro llamadas telefónicas reclamándome les llevara a su banco el papel al descuento que tuviera, no importaba la cantidad. Fue un día para recordar. Los cuatro ofreciendo a la baja el tipo de interés con tal de llevarse el papel para su banco. Casi regalado, el objetivo era cubrir objetivos a cualquier precio.

Hasta que llegó el fatídico segundo trimestre. El caos, el hundimiento del sistema financiero, la mayor desconfianza jamás creada en la banca. Lo pagaron las empresas y los consumidores. Se cerró el grifo, aunque el Señor González lo niegue ahora. Ni su banco ni otros, salvo honrosas excepciones, ayudaban a sus clientes de siempre. En concreto el BBVA subió los tipos de interés y las comisiones como nunca antes lo había hecho. El objetivo no era otro que clientes con pólizas y otros instrumentos financieros de riesgo se fueran a la competencia. Muchos lo hicieron. Los que quedaron recibieron una amable llamada para comunicarles que no le renovarían la póliza y que ya no aceptarían más papel al descuento.

Y así hasta hoy y sin que veamos a corto plazo que esto pueda cambiar. No hay ninguna luz en el horizonte, todo son negros nubarrones que se ciernen sobre nosotros.

Los directores, aquellos que fueron mis cómplices durante tantos años ya no son felices.  A algunos les finiquitaron, otros lo están pasando muy mal. Son presionados para conseguir clientes y cuando los consiguen, después de una selección, les dicen que este tipo de clientes no son los adecuados, no dan el perfil que el banco está buscando. Son autónomos, pequeñas y medianas empresas, todos ellos necesitados de financiación para seguir con el negocio, gente normal que tiene que cambiar el coche, el electrodoméstico estropeado. ¿Qué buscan? ¿Millonarios?

Recuerdo que cuando era muy joven oí muchas veces decir a madres de hijas casaderas, que habían tenido mucha suerte porque su Rociito o su Angelita cortejaban con empleados de banca.

Ya son como el resto de los empleados, pero más puteados, con más presión. ¡Cuánto ha cambiado todo!

Buenas noches y feliz día

Cuando un tonto coge una linde

Hay días, pocos, menos mal, que uno sueña vivir en una país dónde solo existen personas cuerdas, coherentes, honestas y que hacen alarde de su responsabilidad. El resto de los días, los más, uno los pasa contemplando cómo van desfilando, por las diferentes pasarelas de prensa, radio y televisión, personajes públicos que ante un micrófono, una cámara o en un plató, nos sueltan, sin ruborizarse, las más esperpénticas declaraciones que en muchas ocasiones nos dejan en la más absoluta indiferencia o en la inopia, al no comprender casi nada de lo que han hablado, entre otros motivos porque casi nunca responden con claridad a la pregunta que se les ha formulado. No quiero incluir en este artículo, a los personajes, mal llamados del corazón, porque aunque también son públicos, francamente me importan un bledo, es más, me dan asco, y el corazón me importa sobremanera.

Así que hablaré de los primeros. ¡Vaya!, alguien ya se me ha adelantado y ha pensado que voy a escribir sobre esos patanes y gañanes que tras siete años de estarse tocando las bolas, llegan a disfrutar de una pensión máxima cuando se jubilan. Francamente, los que hayan pensado semejante ordinariez, han acertado.

Leí en alguna ocasión,  a propósito de la inconsciencia humana, la dificultad de ciertas personas para reconocer sus errores; a algunos les resulta imposible enfrentarse a la idea de que sean ellos los que están equivocados, simplemente no contemplan esa posibilidad, se sienten en un nivel superior al resto, creen que si dos personas opinan lo contrario que él, son ellos los errados, si son cinco esas personas, son ellos los confundidos, si son diez son ellos los desatinados, y si son una mayoría los que opinan de forma diferente, todos ellos están desorientados.

Se han colocado las orejeras del burro y ya les puedes cantar las cuarenta de cualquier palo o misa que les da lo mismo, ni te ven, ni te escuchan, ni te aprecian.

Todo lo anterior viene a colación por la subida del IVA que empezará a tener efectos a partir de 1 de julio de 2010. Poco o nada le han importado que todos prácticamente, de izquierda a derecha, le hayan advertido que esta medida aparte de regresiva no solucionará nada, al contrario, afectará gravemente a las rentas más bajas y a las familias con varios hijos. También a la clase media, Es otro trocito de nuestro pastel que nos quitan y han sido ya tantos trocitos que empezamos a tener dificultades los que aún tenemos el privilegio de tener trabajo, no voy a contaros, por dramático, los que lo han perdido.

De la clase media ya comenté en un post anterior, adiós clase media, adiós, os lo enlazo por si queréis leerlo.

Esta subida de IVA puede tener consecuencias graves muy poco meditadas. Las más significativas por su importancia monetaria, tanto para el que compra como para el que vende son: La vivienda, la automoción y el sector turístico.

Cualquier persona que tenga unos conocimientos básicos de economía sabe que para hacer frente a un déficit incontrolado, gastar por gastar, agravado por el tiempo, ya va para más de un año, que estamos en recesión, sólo existen tres vías para zanjarlo y encauzarlo: bajar el gasto público, emitir más deuda o subir los impuestos. Zapatero y Salgado han optado por esto último.

Emitir más deuda para poder seguir pagando sería demencial si tenemos en cuenta que la deuda emitida anteriormente es de una cantidad tan considerable que muchos opinan que habrán de hacerse muchos sacrificios para devolverla. En 2012 la deuda alcanzará un mareante 74,3% de PIB, cifras del Gobierno enviadas a la Comisión Europea, a estas alturas y después de tantas mentiras no nos vamos a creer esa cifra. La debilidad de las finanzas públicas españolas se debate ya en muchos foros y ya empiezan a sonar voces que recomiendan, a los poseedores de deuda pública española, su venta.  La agencia S&P ha dado un segundo aviso de que puede bajar la calificación de la deuda pública. Por ahí no se puede ir más lejos.

Bajar el gasto público sería lo conveniente, acompañado de medidas fiscales como las tomadas. Entre las principales; supresión de los 400 € en el IRPF e incremento del gravamen de las rentas del ahorro.

Sin tocar apenas el gasto social, hay mucho margen para reducir el gasto público, mucho, pero en esto amigo Sancho con la Iglesia hemos topado. Ni Zapatero ni Rajoy están por la labor, aunque a éste último se le llene la boca en decir lo contrario. Una vez aposentado en Moncloa no tocará un euro que pueda herir las susceptibilidades de los nacionalistas y de los no nacionalistas por solidaridad. Lo que si tocará será el gasto social, eso está meridianamente claro. Si no puede emitir más deuda, si pretende bajar el impuesto sobre la Renta y no incrementar el IVA, sólo le queda rascar en el bolsillo de los que más lo necesitan. Eso, hay que reconocérselo a Zapatero, su compromiso con los más débiles. Creo que es justo admitir que en unos momentos tan dramáticos para muchos españoles, ha estado a su lado. Sin menoscabo de admitir que ha sido y es un pésimo gestor de los dineros públicos, amén de un mentiroso de tomo y lomo.

Y respecto a la ministra Salgado, nos obsequió hace meses con dos frases gloriosas, de esas que permanecen en el recuerdo y que pronto se volverán contra ella. Admitió que la medida de aumento del IVA la han tomado como quien juega a la lotería. Sí, parece inverosímil pero así es, dijo; “espero que la apuesta salga bien y así tapar el agujero del déficit” y continua, “que las familias se decidan a consumir es más bien una cuestión de confianza”

No ministra Salgado. No es una cuestión de confianza, es más simple que eso, es llanamente que no tenemos dinero. Por eso no consumimos tanto como deseáramos.

Y un pequeño recuerdo para Esperanza Aguirre, le va más rápido la boca que la cabeza, Hoy se ha aprobado en el Parlamento la subida el IVA, todo ha sido legal, seis votos más a favor de la subida. Es una batalla perdida Esperanza, no la guerra. La rebelión se ha terminado. Toca acatamiento al poder soberano aunque no estemos de acuerdo.

Los españoles somos muy dados a emplear frases rimbombantes para expresar algo que parece sencillo y claro de entender, mi padre nos lo repetía con frecuencia, “cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba y el tonto sigue”

A buen entendedor…

Buenas noches y feliz día

Jornada laboral y productividad

Tanto y tanto se ha hablado, durante los últimos dieciocho meses, sobre la reforma del mercado de trabajo, que todos conocemos, en mayor o menor medida, las diversas propuestas que se han planteado sin que hasta el momento ninguna haya obtenido, si exceptuamos los acuerdos sobre los salarios para los próximos tres años, el consenso necesario entre patronal y sindicatos que pueda ayudar a mitigar los efectos de la crisis y por ende, los del desempleo y el cierre de empresas.

Dieciocho meses de diálogo para sordos y propuestras disparatadas. Y mientras se reunían y dejaban de estar reunidos, el mercado laboral ha saltado por los aires. Seis millones de desempleados, casi la mitad de los jóvenes en paro, una cifra de contratos temporales de escándalo. Y decía lo de propuestas disparatadas porque disparatada es la última declaración de la CEOE y en concreto la del presidente de la comisión de economía de esta organización, José Luis Feijo, que sin inmutarse ha soltado que cuanto más caigan los salarios mayores son las posibilidades de aumentar el empleo. Este señor da juego, ya es el segundo post del blog en el que interviene, el anterior, los salarios no son los culpables, en el que recibió bastante estopa. Es que es muy radical, porque el angelito no sólo propone una bajada de salarios, lo más grave es lo que dice acto seguido, que no es otra cosa que una tomadura de pelo; propone bajar los salarios de los trabajadores y luego dice que con esto existen más posibilidades de que aumente el empleo. No te asegura que se aumentará, dice que existen más posibilidades, que a lo mejor, que puede. Lo dije y lo mantengo, un impresentable.

Menos mal que de tanto en cuanto, surge alguna voz que dice algo con coherencia y nos hace retomar la esperanza y la ilusión en que nuestro mercado laboral no vaya dejando un reguero de quiebras de empresas y desempleados.

Me refiero a las manifestaciones de Jaime Malet, presidente de la Cámara de Comercio Americana en España, que se une a las manifestaciones tantas veces reiteradas por estudios nacionales e internacionales sobre los horarios de trabajo en nuestro país.

Malet, responsable de una entidad que aglutina a 450 empresas americanas y también compañías españolas con intereses en América (entre ellas, las que integran el Ibex), con un millón de trabajadores y una facturación de 235.000 millones de euros, es decir, el 24% del Producto Interior Bruto, recuerda que “no hay ningún país del mundo occidental en el que los ciudadanos trabajen hasta tan tarde. Para muchos de nuestros asociados es inconcebible que se pare dos horas para comer, precisamente en el momento en el que se produce la mayor actividad comercial en el resto del mundo. Eso, claro, repercute en la productividad ya que cuando se para dos horas, luego se tarda mucho en recuperar el ritmo”, indica. Eso provoca, según los datos que maneja esta entidad, que el 44% de los trabajadores se vean obligados a prolongar, aún más su jornada laboral. “Estos horarios no son rentables y, además, agotan a los trabajadores”

Muchos son los estudios que apuntan en esta dirección aunque, por el momento, no han provocado ningún cambio en la organización empresarial. Un reciente estudio realizado por el Centre de Recerca Econòmica i Social de Catalunya para UGT vuelve a poner de manifiesto que los españoles son los únicos europeos con jornadas que comienzan sobre las 9 de la mañana y que se prolongan hasta las 8 de la tarde, a consecuencia de la larga parada impuesta para comer. En total, más de 45 horas a la semana. “Mientras en Europa, la tendencia de la última década ha sido trabajar menos, en España se ha ido incrementado el tiempo del trabajo, así como la jornadas atípicas, como los turnos de noche”, señala el citado informe. La Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles, que preside Ignacio Buqueras, calcula que los españoles trabajan de media 240 horas más al año que el resto de los europeos.

¿Habrá leído esto José Luis Feijo? Si lo ha leído o si ya lo sabía se le debería caer la cara de vergüenza. Feijo debería haber dicho; proponemos que se rebajen los salarios y a cambio ofrecemos una reducción de la jornada laboral e incentivos para los trabajadores en caso de alcanzarse unos determinados objetivos. Así sí, por ahí van los tiros. Por ahí se podría alcanzar un pacto para que nuestra economía fuese más productiva.

En la Europa de los 25, si exceptuamos a Grecia y Portugal, España ocupa el último lugar en cuanto a productividad. Sigue señalando Malet “que es increíble que en unos momentos de crisis como los que vivimos y en los que se están buscando fórmulas para reactivar la actividad económica los agentes implicados no planteen medidas de estas características para mejorar la productividad española, una acción que no costaría ni un euro”

En Francia la jornada laboral es de 35 horas semanales.

Estos horarios labores tan extensos y, a la vez, tan improductivos, repercuten negativamente en el trabajador que ve cómo su día a día discurre dedicado exclusivamente al trabajo. No hay tiempo para la vida personal o familiar, lo que de inmediato se traduce en insatisfacción y, en muchos casos, estrés.

No sólo los horarios laborales son la causa de la baja productividad, yo señalaría también otros factores determinantes, como la organización del trabajo, la formación de los trabajadores, la inversión en medios productivos, la motivación y seguramente otros. Pero todos esos factores dependen exclusivamente del empresario, a éste le compete, sólo a él, pero pasa.

¿Qué es un E.R.E?

En un marco de gran crisis económica, como el que está padeciendo nuestro país, todos sufrimos sus consecuencias. Por descontado, unos más que otros. Desde el trabajador en activo, que a pesar de estarlo, no las tiene todas consigo y vislumbra la posibilidad de perder su puesto de trabajo en un futuro más cercano que lejano. Los desempleados con derecho a prestación, o con ayudas, que ven que estas no durarán para siempre. Los autónomos o pequeños empresarios que tienen que cerrar sus empresas por falta de ventas o de liquidez para afrontar sus compromisos de pago, hasta los medianos y grandes empresarios, aunque en menor medida, porque estos siempre tendrán un rinconcito escondido para ir tirando mientras dura la tempestad. Y además están sus familias, con todo el drama que esto representa.

Hoy vamos a tratar de conocer el significado de tres siglas que en los últimos años las escuchamos con más frecuencia de lo que nos gustaría. Hay temor a que con la excusa de la crisis, se generalice su utilización, convirtiéndose en una amenaza para muchos trabajadores.

El Expediente de Regulación de Empleo (ERE) “es un procedimiento administrativo-laboral de carácter especial dirigido a obtener de la Autoridad Laboral competente la autorización necesaria para suspender o extinguir las relaciones laborales cuando concurran determinadas causas y garantizando los derechos de los trabajadores”. Estos expedientes no siempre terminan con el despido, ya que también se contempla la opción de suspender temporalmente la producción o de reducir la jornada. Lo más frecuente es que lo inicie la empresa interesada, aunque la iniciativa también puede partir de los trabajadores a través de sus representantes legales, cuando se presuma que el hecho de no presentarlo pueda acarrearles perjuicios de imposible o difícil reparación. Ya sea a petición de la dirección o de los trabajadores, este procedimiento se sigue en la tramitación de las siguientes extinciones o suspensiones del contrato laboral:

  1. Despido colectivo fundado en causas económicas, técnicas, organizativas o de producción.

Se entiende que concurren cuando, con la adopción del despido colectivo, se contribuya a superar la viabilidad futura y el empleo en la empresa a través de una organización más adecuada de sus recursos, o cuando no haya viabilidad futura de la empresa. La extinción afectará, en un periodo de 90 días, al menos a 10 trabajadores en empresas que ocupen a menos de 100 personas; el 10% del número de empleados en aquéllas que ocupen entre 100 y 300 trabajadores, o al menos a 30 trabajadores en empresas que ocupen a 300 o más personas.

2. Suspensión o extinción de la relación laboral por fuerza mayor

Se trata de casos extraordinarios, imprevisibles o inevitables que imposibilitan el desarrollo del trabajo: incendio, inundación, etc.

3.  Suspensión de la relación laboral fundada en causas económicas, técnicas, organizativas o de producción.

Estas causas se dan cuando con la suspensión se contribuya a superar la situación económica de la empresa, a garantizar su viabilidad futura y el empleo a través de una adecuada organización de sus recursos.

4.  Fin de la relación laboral por extinción de la personalidad jurídica de la empresa, sin posibilidad de continuidad empresarial.

En los casos de muerte, jubilación o incapacidad del empresario no es necesario que exista autorización alguna y el trabajador tiene derecho a una indemnización equivalente a un mes de salario. En el caso de extinción de la personalidad jurídica del contratante, será necesaria la autorización de la Autoridad Laboral a través de un expediente de regulación de empleo.

LAS CONSULTAS

En el caso de que el expediente lo inicien los trabajadores, el procedimiento es el mismo que cuando lo hace la empresa, pero en este caso son los representantes de los empleados quienes efectúan la solicitud a la Autoridad Laboral. Sólo se requiere que se acompañe la memoria explicativa de las razones por las que se inicia el procedimiento, y las pruebas que se estimen oportunas para acreditar los perjuicios que pudieran causarles y, en su caso, la comunicación efectuada al empresario y la contestación junto a la documentación.

Es obligatorio abrir un periodo de consultas mediante un escrito dirigido a los representantes legales de los trabajadores, durante el que se intentará negociar las mejores condiciones tanto para los empleados como para la empresa. La duración será de, al menos, 30 días naturales o de 15 en el caso de empresas de menos de 50 trabajadores, aunque no será necesario que transcurra este tiempo si antes las partes llegan a un acuerdo. En el caso de suspensión del contrato, la duración será en todo caso de 15 días.

La empresa y los representantes legales de los trabajadores, según fuentes ministeriales, deberán negociar de buena fe con vistas a la consecución de un acuerdo que requerirá la conformidad de la mayoría de los miembros del comité o comités de empresa, de los delegados de personal, en su caso, o de representaciones sindicales.

RESOLUCION

Una vez finalizado el periodo de consultas, el resultado se comunicará a la Autoridad Laboral, que resolverá el expediente de regulación de empleo.  Si el período de consultas ha finalizado con el acuerdo de las partes, se dictará una resolución motivada autorizando la reducción de la jornada laboral, la suspensión o la extinción de las relaciones laborales. En ella se recogerá la fecha de los efectos, las indemnizaciones que corresponden a los trabajadores y la declaración de la situación legal de desempleo de las personas afectadas. En los casos de reducción de jornada, la Autoridad Laboral podrá establecer el pago delegado por la empresa de las prestaciones por desempleo.

Si se aprecia que hay fraude, coacción o abuso de derecho en la conclusión del acuerdo, se remitirá a la Autoridad Judicial por si es necesario declarar su nulidad. Lo mismo ocurre si la Autoridad Laboral estima que con el acuerdo se pretende obtener de manera indebida las prestaciones por desempleo de los trabajadores afectados.

Si el período de consultas finaliza sin acuerdo de las partes, la Autoridad Laboral dictará una resolución estimando o desestimando en todo o en parte la solicitud. Incluirá, como en el caso anterior, la fecha de los efectos, las indemnizaciones a los trabajadores en los casos de extinción de sus relaciones laborales y la declaración de la situación legal de desempleo cuando proceda.

Si el expediente fuera promovido por una causa de fuerza mayor, la Autoridad Laboral, “una vez constatada su existencia, procederá en el plazo de cinco días desde la solicitud a la resolución del expediente, y surtirá efectos desde la fecha del hecho causante”.

INDEMNIZACIONES

Cuando se produzca la extinción de la relación laboral de los trabajadores con motivo del expediente de regulación de empleo, la indemnización será la que hayan acordado las partes durante el periodo de consultas. En todo caso, los trabajadores percibirán como mínimo 20 días de salario por año de servicio, prorrateándose por meses los periodos de tiempo inferiores a un año hasta un máximo de 12 mensualidades. El Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) abonará el 40% de la indemnización mínima cuando se trate de empresas de menos de 25 trabajadores.

De acuerdo a la resolución aprobada, las personas trabajadoras deben tener en cuenta las posibles acciones de la empresa:

Extinguir los contratos de trabajo y hacer efectivas las indemnizaciones fijadas.

Cuando se trate de expedientes de regulación de empleo de empresas no incursas en procedimiento concursal que incluyan trabajadores con 55 o más años de edad que no tuvieran la condición de mutualistas el 1 de enero de 1967, existirá la obligación de abonar las cuotas destinadas a la financiación de un convenio especial de Seguridad Social.

Suspender los contratos de trabajo cuando ésta sea la resolución aprobada. En estos supuestos, la empresa está obligada a cotizar a la Seguridad Social la parte de la empresa por los trabajadores afectados y durante todo el periodo de duración de la suspensión.

En los casos de reducción de la jornada, deberá interrumpir la relación laboral de forma intermitente el número de horas al día o de días a la semana o al mes aprobada. La empresa deberá cotizar a la Seguridad Social la cuota patronal de estos periodos de inactividad por los trabajadores afectados.

Abonar las prestaciones por desempleo en pago delegado cuando así lo fije la resolución, y reintegrarse del mismo por el procedimiento correspondiente.

En el caso de no estar de acuerdo con la resolución dictada, la empresa puede recurrirla.

La capacidad de actuación del trabajador es bastante más reducida. En los casos en que se apruebe la reducción de la jornada, la suspensión o extinción de la relación laboral, el trabajador podrá:

Recurrir contra la resolución adoptada si no está de acuerdo con ella.

Solicitar su prestación por desempleo ante el Servicio Público de Empleo.

Ahora ya sabemos más sobre un E.R.E., nunca está de más por si algún día, ojalá no, llama a nuestra puerta.

Os dejo un enlace para que podáis calcular la indemnización por despido que os correspondería: Calcular el importe de tu finiquito por despido

Y un vídeo que me ha proporcionado verdadero asco.

Calcula tu pensión de jubilación

Para conocer su importe sólo hacen falta las últimas nóminas y la información sobre las cotizaciones anteriores que proporciona el INSS

Pocos somos los que nos hemos parado a pensar cuánto dinero nos quedará al mes como pensión de jubilación. Por descontado cuando eres un joven trabajador ni te lo planteas. Sólo cuando nos quedan unos pocos años para ello, nos empezamos a inquietar y nos interesamos haciendo preguntas  y recabando toda la información posible. Algunos, quizás por desconocimiento o despreocupación, nunca se lo plantean y reciben la pensión sin conocer realmente si está bien calculada. Si tu lector eres de lo que está próximo a la jubilación, o tienes a algún familiar o conocido que esté cercano a ella y quieres ayudarle, la guía que viene a continuación te ayudará a efectuar los cálculos necesarios para obtener la cuantía de la pensión por jubilación. Obtendrás una cifra muy aproximada, puesto que la cuantía se determina en función de las cotizaciones de cada beneficiario a la Seguridad Social. El cálculo es idéntico en todos los regímenes, (General, Autónomos, Agrario…) Y no os asustéis, no es difícil calcular la pensión si sigues correctamente todos los pasos. Ánimo.

Fuente, Finanzas Consumer Eroski

Requisitos mínimos:

El sistema público de pensiones de jubilación está pensado para cubrir la pérdida de ingresos que sufre una persona al retirarse. Los trabajadores afiliados a la Seguridad Social pueden beneficiarse al finalizar su actividad laboral de las llamadas pensiones “contributivas”, es decir, de aquellas reservadas para los ciudadanos que han contribuido a mantener el sistema. Para acceder a ellas es necesario reunir ciertas condiciones de edad y un grado mínimo de cotización.

Entre los requisitos generales se encuentra el de estar afiliado y en alta o en situación de alta asimilada en la Seguridad Social (desempleo total y subsidiado o paro involuntario una vez agotada la prestación, siempre que se mantenga la inscripción como parado en el INEM); tener cubierto un período mínimo de cotización de 15 años, de los cuales al menos dos deben estar comprendidos en los últimos 15 años inmediatamente anteriores a la fecha del cese en el trabajo (o el día de la solicitud de la pensión, en caso de alta asimilada); tener cumplidos 65 años y dejar de trabajar. También se puede acceder a la jubilación, aunque no se esté en alta o alta asimilada, siempre que se hayan cumplido 65 años y se acredite el período mínimo de contribución a la Seguridad Social (15 años).

Proporcionalidad con las cotizaciones:

Las pensiones pretenden guardar cierta proporcionalidad con las cotizaciones pagadas durante la vida laboral. Así, la cuantía de la pensión de jubilación dependerá en cada caso de la cantidad de años cotizados y, según cuantos sean, se aplicará un porcentaje sobre su base reguladora. Este concepto es la piedra angular del importe de las pensiones, del que se obtiene la cantidad final. Veamos cuáles son los pasos que da el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) para determinar la pensión que le corresponde a cada jubilado:

  • La base reguladora es el cociente que resulta de dividir por 210 las bases de cotización del interesado durante los 180 meses inmediatamente anteriores a la jubilación. La base refleja “lo que el trabajador ha pagado”, y aparece en la nómina (el justificante en el que constan todos los elementos que conforman el salario y que entrega la empresa como recibo) real de cada empleado como “base de cotización”. Se contabiliza 180 veces porque es el número establecido, en concreto se refiere a las mensualidades que corresponden a 15 años, y se divide por 210 porque serán 14 las pagas anuales que otorgue la Seguridad Social al pensionista cada año. Resumiendo, puede decirse que la base de cotización de 15 años se multiplica por 12 (el número de meses al año que se ha pagado a la S.S. porque el importe correspondiente a las pagas extras se prorratea) y se divide por 14 para obtener la base reguladora.
  • Para hallar el valor mensual en euros de la pensión se suma el valor nominal (la cifra exacta que consta en la nómina en el apartado de base de cotización) de los dos últimos años que se ha cotizado a la Seguridad Social. Luego se suma lo que ha cotizado el trabajador durante los 13 años inmediatamente anteriores (que han de ser consecutivos), pero antes de hallar el total, la cuantía de estos 13 años (no de los dos previos a la jubilación) ha de ser actualizada conforme a las subidas del IPC.
  • Una vez que se hayan contabilizado los años cotizados -se suman todas las cotizaciones, independientemente de si se han realizado en el Régimen General o en el de Autónomos- y en función de su número se aplicará un determinado porcentaje sobre la base reguladora para estipular la cuantía de la pensión. Así, por ejemplo, con quince años cotizados se aplica el 50%; con 25 años, el 80%; hasta llegar al 100%, que corresponde a 35 años cotizados o más. Siempre que hablemos de una jubilación a los 65 años y en el Régimen General, puede decirse que con 35 años cotizados se cobra el 100% y que por cada año cotizado por debajo de esta cifra se descuenta un 2% de la base reguladora. En el Régimen Especial de la Minería del Carbón el 100% se alcanza a los 45 años, por ejemplo, y hay otras muchas excepciones.
  • A partir de los 60 años los trabajadores por cuenta ajena pueden acceder a la llamada ”jubilación anticipada” siempre que “procedan del paro”; si han sido despedidos de su empleo. En estos casos se produce una reducción en la cuantía del 8% por cada año de anticipación, salvo que el interesado haya cotizado 40 años o más, en cuyo caso la reducción será del 7% cada año.
  • Una vez hechos todos los cálculos, si el resultante es una pensión que se encuentra por debajo de la pensión mínima establecida, se establecerán los complementos precisos para llegar al importe mínimo. La pensión mínima de jubilación para las personas de 65 o más años con cónyuge a su cargo será de 10.152,80 euros anuales en 2010.  si la persona jubilada tiene 65 o más años y carece de cónyuge recibirá una pensión mínima de 8.229,20 euros. Por otro lado, el importe máximo para este año 2010 es de 2.466,20 euros mensuales, sin perjuicio de las pagas extraordinarias, que tendrán el mismo límite.

Según fuentes del INSS, la pensión de jubilación se reconoce y se calcula en todos los regímenes de manera idéntica al Régimen General, con la salvedad de que en los regímenes por cuenta propia no se integran las lagunas de cotización en el período tomado para la base reguladora ni se contempla la jubilación parcial, que está pendiente de desarrollo reglamentario.

Un ejemplo facilitará la comprensión de este cálculo:

  • Imaginemos que un trabajador que acaba de cumplir 65 años y que cuenta con 35 años de cotización se jubila el 31 de diciembre de 2010. Para obtener su base reguladora, se tomarían los valores nominales de la base de cotización de su nómina de los años 2010 y 2009, mientras que desde 2008 hasta 1996 se revisarían los importes con la correspondiente acumulación del IPC.
  • Pongamos por caso que la media resultante de su base de cotización tiene un valor de 1.000 euros. Como ya se ha dicho, para obtener su base reguladora se multiplica por 180 (1.000 X 180 = 180.000) y el resultado se divide entre 210 (180.000 : 210 = 857,1).
  • Como se trata de un trabajador con derecho a una pensión equivalente al 100% de su base reguladora, el importe mensual de su prestación por jubilación sería justamente de 857,14 euros.
  • Si tuviera 34 años cotizados le correspondería el 98% del total, es decir 839,96 euros.
  • Si tuviera 64 años y 40 años cotizados su pensión quedaría reducida en un 7%, es decir, el 93% de la base: 797,01 euros al mes.
  • Si tuviera 60 años y 35 años cotizados, su paga mensual quedaría reducida en un 40% (8% por cada año que le falta hasta llegar a los 65), es decir, cobraría el 60% de lo que le hubiera correspondido de haberse jubilado 5 años después: 538,26 euros.

La prejubilación o jubilación anticipada “jurídicamente no existe. Quien accede a ella ha de proceder de un ERE (Expediente de Regulación de Empleo) y la indemnización que recibe por su despido está pensada, en teoría, para “reponer las cotizaciones que le quedan de la Seguridad Social” y así subsanar la diferencia con la pensión que le hubiera quedado en caso de ser íntegra.

Es importante determinar el régimen concreto por el que se accederá a la pensión si se ha cotizado a varios regímenes durante la vida laboral, por la posibilidad o no de anticipar la edad de jubilación. Si se ha cotizado a distintos regímenes, en primer lugar reconocerá la pensión el régimen en el que el interesado esté dado de alta en el momento de jubilarse, siempre que reúna en el mismo todos los requisitos. Si no le corresponde el derecho a jubilarse por ese régimen, se aplicará la misma formula en los regímenes a los que haya cotizado anteriormente. Si en ninguno de ellos se acreditan las cotizaciones necesarias, se optará por aquel en que el interesado acredite mayor número de cotizaciones.

El INSS dispone de un teléfono gratuito de atención ciudadana, el 900 16 65 65, en el que se atienden todo tipo de consultas relacionadas con las pensiones de jubilación y los periodos de cotización. Quienes atienden este servicio tienen acceso a los archivos oficiales y si no pueden resolver en ese mismo momento las dudas de la persona que ha efectuado la llamada, le remitirán a la oficina más cercana a su domicilio.

También la página web de la Seguridad Social facilita la información para que cualquier ciudadano pueda conocer cuál es la cuantía de las prestaciones a las que tiene derecho. En estas páginas aparecen las instrucciones para descargar el programa de cálculo, los requisitos para acceder a ellas, dónde y cómo solicitarlas, su importe, duración y revalorización. Además, existe a disposición del ciudadano un apartado del pensionista que permite ahorrar a los usuarios algunos desplazamientos, puesto que en él se obtienen formularios para solicitar prestaciones y certificados.

El consejo general que ofrecen estas páginas oficiales es que siempre que una persona se aproxime a la fecha de su jubilación debe estar muy “atenta” para reunir toda la documentación, y que las gestiones de solicitud de su pensión sean llevadas a cabo correctamente. Algunas de las recomendaciones que deben tener en cuenta los futuros jubilados son las siguientes:

  • Guardar las nóminas, sobre todo las de los últimos 2 años, para cotejar la base de cotización mes a mes con la documentación que enviará el INSS al solicitante con unos 6 meses de antelación. Para evitar dudas se pueden pedir las cotizaciones de cada mes a la Seguridad Social. Resultará beneficioso para el trabajador que su base de cotización sea lo más aproximada a su sueldo, es decir, que su empresa cotice por su salario real.
  • Asesorarse y reunir toda la documentación (certificación de la/s última/s empresa/s en las que ha trabajado, justificantes de pago de cuotas si el interesado es un profesional autónomo, certificados del INEM si está en desempleo…).
  • Informarse sobre la aplicación de los subsidios que le corresponden y los impuestos que se le van a aplicar.
  • Si se llega a la jubilación con un despido, es conveniente revisar el finiquito para reclamar la subsanación de errores al momento.

Interviene el Rey

La Casa del Rey ha emitido un comunicado, tras el encuentro con el secretario general de la UGT, Cándido Gómez y el de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, en el que manifiesta que Don Juan Carlos ha intensificado sus contactos con agentes sociales y políticos “dadas las graves consecuencias de la crisis económica en nuestro país, especialmente en términos de destrucción de empleo”. La víspera, don Juan Carlos se reunió con la vicepresidenta económica, Elena Salgado, para disponer de información de primera mano de las últimas medidas del Gobierno.

Hasta aquí la noticia que ha provocado toda suerte de comentarios a favor y en contra de que Don Juan Carlos intervenga en este entierro, nunca mejor dicho lo de entierro, si entendemos por tal, la agónica situación de nuestra economía y la incapacidad que tienen nuestros dirigentes de encontrar un brote verde por pequeño que sea. Bien pues resulta, que no a todos les ha parecido bien ni correcto que lo haga. El Gobierno, con la soga al cuello, ha recogido la noticia con júbilo no disimulado tanto estos contactos del Rey como el llamamiento que hizo la víspera a buscar “grandes acuerdos” que permitan “recuperar juntos, cuanto antes, el crecimiento fuerte y duradero”. Y a otros partidos en su conjunto como a políticos a titulo personal no les ha hecho ninguna gracia que Don Juan Carlos haya mantenido tales contactos. Parece bastante claro que la decisión de empezar esa ronda de contactos con agentes políticos y sociales es un mandato, un deseo o una petición del Presidente Zapatero, vista la imposibilidad de alcanzar un gran pacto económico de Estado con el PP.

¿Está Don Juan Carlos legitimado para realizar esos contactos? Yo diría que sí, y lo explico. La Constitución Española en los artículos 56 a 65 le asigna a la Monarquía, para el cumplimiento de su misión de simbolización y representación del Estado, una serie de funciones, entre otras, la de arbitraje y moderación del funcionamiento de las Instituciones. Qué mejor que un árbitro para calmar las revueltas aguas y poner de acuerdo a quién no lo quiere estar. Porque nuestra economía está muy mal, eso ya todos lo sabemos, pero ¿acaso no estará peor dentro de dos años cuando se celebren las próximas elecciones generales? Y ¿qué ganará el próximo presidente elegido? ¿Qué gobernará y administrará? Miseria y más miseria. Vayamos pues a lo positivo, “arrimemos el hombro” y lo que haya que arrimar y dejemos a Don Juan Carlos contactar con quién desee. En definitiva es un ciudadano más y como tal tiene el derecho y el deber de hacer cuanto esté en su mano para defender los intereses de su país. Le duela, le incomode o le perjudique electoralmente a quién sea.

Se precisa líder para recuperar la confianza

Sólo los valientes se enfrentan a los problemas con decisión y arrojo. Aquí ya no valen medias tintas. Terminó el tiempo para las mentiras, las medias verdades, las incompetencias,  los tapujos y chanchullos.  Hemos llegado a una situación tan insostenible y tan precaria,  que ni el más prudente ni el más controvertido de los economistas – y aquí incluyo a los nuestros y a los foráneos – tienen la más mínima duda de que España  está en parada técnica. Esto no es una bagatela, es de una gravedad tal que si no se toman medidas ya, muy probablemente tengamos que ser rescatados a medio plazo por el Fondo Monetario Internacional y/o por la Unión Económica Europea.

Sólo un líder valiente y honesto que nos hablara desde el  convencimiento, desde la humildad, sin arrogancia, con el ánimo alto, nos conduciría a través de sus palabras y  de sus hechos hacia la recuperación económica y el prestigio perdido .

Hablándonos en plata. Sin ocultaciones, sin falsos datos.  Explicándonos la verdadera situación de nuestra economía y porqué y cómo tenemos y debemos sacrificarnos para tapar ese agujero descomunal de deuda, la pública y la privada. Es la primera medida para empezar a recuperar la confianza que generará actividad y reducción del desempleo. No arrugándose en decir lo siento mucho por haber sido co-partícipe del mayor descalabro y engaño de nuestra economía. Nos debería decir que perdonáramos los errores de bulto cometidos por la clase política, prometiéndonos una regeneración desde la base, desde el último concejal del pueblo más pequeño hasta las más altas instancias políticas de nuestro país.

Sólo así, este pueblo aceptaría los sacrificios tan importantes que tendrá que realizar para superar esta complicada situación económica.

Porque no es lo mismo sacrificarse, sabiendo que de una vez por todas se tomarán las medidas correctoras oportunas, a saber; lucha sin cuartel contra la corrupción, la economía sumergida, la especulación, el despilfarro público, el fallido e irresponsable sistema financiero, la intermediación abusiva, la desestructuración de nuestro modelo económico, el compromiso político de acercarse al ciudadano que pide se le escuche aunque no haya elecciones en ese momento, que sacrificarse sin que nada cambie. No, señores políticos. Estamos dispuestos al sacrificio, o si prefieren oirlo de otro modo, no nos queda otro remedio, ya que siempre acabamos pagando los mismos, pero que esta vez y para siempre sirva para regenerar todo lo que se ha dañado y podamos recuperar la confianza y la ilusión de vivir en un país en el que se hagan bien las cosas.

¿Y dónde está ese ansiado líder? Saldrá espontáneamente o tendremos que buscarle? ¿Hay alguien capaz de ilusionar a su pueblo guiándole con sabiduría?

Sin duda lo hay. España ha tenido desde siempre hombres y mujeres con capacidad de liderazgo, es lo que necesitamos para reconducir esta situación en la que estamos sumidos. Esperemos que por nuestro bien se ofrezca para conducirnos.

Los problemas que se encontrará, siendo graves, lo serán menos si sabe que cuenta con un pueblo deseoso de ser guiado, ávido por el cambio profundo, sin miedo a que se meta la tijera allí dónde sea preciso para que de una vez por todas España sea un país más justo, más productivo, más moderno, más democrático si cabe. Un espejo dónde se mirarán otros países.

Este es el momento. Empezando desde abajo. Sin miedo. Con todo un país detrás del líder.

Graves y profundos son los problemas que habrá que solucionar, expliquémoslos para  que todos entendamos que no hay otro camino que el sacrificio para que no se apaguen las luces y nos sumerjamos en la más profunda oscuridad.

El sistema financiero: Si exceptuamos a los bancos con proyección internacional y a alguna caja grande, muchos bancos y cajas están técnicamente en quiebra y el resto a punto de entrar en ella. Es fácil de comprobar. Pongan en sus balances la cifra real de morosidad, la que publicitan está por debajo de la real, este año 2010 aumentará espectacularmente, valoren a la baja el valor de sus activos, aún figuran por el precio anterior a la crisis, el precio de la burbuja, comprueben como no pueden devolver el dinero prestado, 400.000 millones en los próximos tres años y el resultado es una quiebra como la copa de un pino. De momento aguantan por los avales del Estado, 100.000 millones entre 2009 y 2010. Esto es un problema monumental, que no tiene solución, salvo seguir inyectando dinero público, sin embargo lo esconden y sueltan a los medios la falacia de que sin reforma laboral no se podrá salir de la crisis. Tendremos reforma y nos tocará a los de siempre pagar la gigantesca deuda creada por las entidades financieras. De escándalo.

El desempleo: Dar la cifra exacta de parados. Incluyendo a todos. A los que están en formación, a los autónomos, los que están cobrando temporalmente la ayuda de los 420€, los parados de larga duración que no están inscritos en el Inem por que han perdido la fe en encontrar un trabajo. Los parados que el gobierno quita de la lista de un plumazo para maquillar las cifras. Vamos que al dato oficial de 4.4 millones sumémosle 1,5 millones más y tendremos una cifra aproximada pero más real que la del gobierno.

La burbuja inmobiliaria: La culpable de la crisis española. Ya lo he expuesto en algún post anterior, pero no está de más volver a recordarlo. (Leer el hundimiento de…)

Confirmado está la deuda que los promotores deben a las Entidades Financieras, 325.000 millones de euros que no pagarán, una suma superior al 30% de PIB y más del doble de la suma de capital y reservas de toda la banca española. Este problema existe pero aún no ha salido a la superficie, se  imaginan lo que sucederá cuando los bancos tengan que pagar su deuda de 410.000 millones de euros y no lo  puedan hacer. Papá Estado ya no les podrá ayudar más. Esto solo tiene una palabra para describirlo, quiebra de más de la mitad de las Entidades Financieras.

El gasto público:  El modelo, si queremos seguir funcionando como país, hay que cambiarlo cuanto antes. No creo que en ningún estado del mundo ocurra lo que en el nuestro, que el Gobierno gestiona solo una tercera parte del gasto y el resto lo hagan las administraciones locales. No ocurre en ninguna parte que haya un funcionario por cada cinco trabajadores ocupados, cuando en la Unión Europea hay uno por cada 14 y en los Estados Unidos uno por cada 34. No ocurre en ninguna parte del mundo civilizado que haya tal despilfarro del gasto ni exista la corrupción de las Instituciones y de los políticos como sucede en el nuestro.

Y podría seguir enumerando otros graves problemas sin resolver, como la división de nuestro mercado, con más barreras entre nosotros que entre nosotros y la UE, la energía, el modelo educativo, las pensiones y otros. Vamos que no le faltará trabajo al líder. Ahora hace falta que se presente.

Nos ha tocao la china

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Cuando los hombres de estado se olvidan de su propia conciencia y la anteponen a sus deberes públicos, conducen a su Patria por el camino más corto hacia el caos.

España tiene una población de 47 millones de habitantes. De ellos más del 80%, es decir, casi 38 millones, son mayores de 18 años. Cualquiera de los 38 millones de habitantes podría ser Presidente del Gobierno o líder de la oposición. No deja de ser bastante incongruente que con tal cantidad de personas hayamos tenido la mala suerte de tener un presidente tan incapaz, para al menos saber transmitir a su pueblo un mensaje de esperanza y de confianza. Siguiendo fiel a sus ideales del principio al fin, y no ir dando tumbos y cambiando de opinión en temas de gran calado político y  relevancia de la noche a la mañana.

Lo último, que yo sepa, es la conversión de un socialista (derechona socialista que llaman algunos), intentando lavar su imagen de líder fracasado, en el reciente foro de economía mundial celebrado en Davos, en un neo-conservador, proponiendo la jubilación a los 67 años, para unos días después enviar a Bruselas un borrador de la reforma de las pensiones en la que se propone que la pensión a cobrar sea el resultado del cómputo de los últimos 25 años cotizados, cuando, como sabéis, está establecido ahora en los últimos 15 años. Ante el clamor y la indignación general ha retirado la propuesta. Pero es que es en todo, no acierta en nada. Contradice constantemente a sus propios colaboradores. Cambia de discurso constantemente y no es consecuente por lo tanto con lo que promete o se compromete. ¡Ay camaleón, camaleón cambias de colores según la ocasión! Si les parece exagerado vean este enlace y convendrán conmigo que a todos los que están a su lado, y él es el primero en estarlo, están desorientados, sin rumbo, sin ideas. Son cadáveres políticos. Que los entierren en la oposición. A rey muerto rey puesto, pero…

El rey puesto, según las actuales encuestas electorales de todo signo, será Mariano Rajoy. Un hombre sin carácter para frenar las ambiciones de gente de su partido, falto de coherencia, débil y que no tiene la fuerza necesaria para sacar a España del hundimiento económico. Es líder en las encuestas debido a la crisis y al desencanto que Zapatero ha provocado entre muchos de sus electores. Si esta crisis no se hubiera producido no habría ganado nunca unas elecciones. Hay que recordar que las victorias electorales del PP han sido del partido, Rajoy no se presentaba.

España busca un líder, lo necesita. Nos va mucho en este empeño.

Esperemos que cuando sus cabezas dejen de dar vueltas, sus caras queden mirando al frente.

Mientras aparece ese líder, nos ha tocao la china y el fallero.

Los salarios no son los culpables

La subida real de los salarios en los últimos dos años y el alto coste de los despidos explican que España sea el país de la Unión Europea (UE) que más empleo destruye, indicó el presidente de la Comisión de Economía de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), José Luis Feijo.

A este lumbreras hay que jubilarle ya con una pensión vitalícia. Su contribución al ranking de mayores disparates así lo merece. En una sola frase ha rebasado los límites de los fundamentos de la moralidad para dejarnos esta perla cultivada que en nada se corresponde con la verdad y realidad del mercado laboral en España.

Voy a rebatir la primera parte de la frase. Los salarios durante 2008 y 2009, en las empresas que sus trabajadores han visto aumentada su nómina, lo han hecho en su mayor parte en concordancia con el aumento de la inflación. Hay que recordarle al Señor Feijo que a finales de 2006 los salarios eran inferiores a los del 2002, debido a la gran estafa que produjo entre los asalariados, que no entre los empresarios, la entrada del euro. ¿Qué pretenden los de la CEOE, que sigamos teniendo un salario inferior al del 2002 cuando los precios hasta 2009 no han dejado de subir? ¿Cuál es el salario que deberían cobrar los trabajadores para la CEOE? ¿Menos de 15.000 €, cifra que cobran algo más de la mitad de los trabajadores que están en activo? Vamos que el mileurista desaparecería y se convertiría en aspirante a ello. Señor Feijo, si lo salarios subieron durante 2008 y 2009 a niveles de la inflación sólo fue debido a que las empresas durante esos dos años experimentaron niveles de beneficios aceptables y cuentas saneadas. Ni más ni menos. Y cualquier otra cosa que se diga es faltar a la verdad y hacer un alarde de falacia y demagogia para ocultar la parte de culpa que tienen los empresarios españoles,  por no hacer de sus empresas ejemplos de productividad y buen hacer. Es fácil echar la culpa a otros y escurrir sus responsabilidades. ¿Sabe Usted Señor Feijo lo que cuesta llegar a final de mes con 15.000€ brutos anuales? No, ni se lo imagina. Entonces a callar que como dijo Manuel Azaña “si los españoles habláramos sólo y exclusivamente de lo que sabemos, se produciría un gran silencio que nos permitiría pensar”

Y respecto a la segunda parte de la frase tengo que contener mi indignación. ¿El alto coste de los despidos? Os remito a uno de mis primeros post sobre economía en el que hablaba sobre el abaratamiento del despido. Si, Señor Feijo pongan sobre la mesa lo que ofrecen otros países a sus trabajadores a cambio de una indemnización más barata. No entiendo qué tiene que ver el abaratar el despido con la contratación de nuevos trabajadores. Me sigue pareciendo indecente y malvado trasladar a los trabajadores una parte sustancial de los costes de la crisis económica.

No. Porque en nuestro mercado laboral más de la mitad de los trabajadores gana menos de 1.000 € netos mensuales. Y que a la mayoría de ellos se les puede despedir a coste cero o casi. Además la mayoría de este colectivo procede en su mayoría del paro y en su mayoría  son jóvenes. Por lo que no hay que ser muy inteligente para entender que si los empresarios desean contribuir a que España se recupere lo antes posible de esta recesión y quieren contratar a nuevos trabajadores,  lo harían de esa bolsa de casi mileuristas. Pero no lo harán. Y no por lo rígido que es nuestro mercado laboral sino por el hundimiento sin freno de la actividad económica. Y las causas de este hundimiento están en otra parte.

Saludos Señor Feijo y no mee fuera del tiesto.

El hundimiento del milagro español

Aunque engañados, como casi siempre, fue lindo mientras duró. Diez años de  crecimiento vertiginoso, de locura colectiva, de café para todos. Éramos la envidia de Europa. Los españoles nos acercábamos peligrosamente a la cabeza de la carrera y continuábamos avanzando posiciones. En un sprint habíamos adelantado a Italia. Ya divisábamos, no muy lejos, a Francia. Y entonces ¡cataplúm!. Vino el desfondamiento, el querer y no poder. Ya no corríamos, andábamos y vimos alejarse a Francia. Italia nos adelantó nuevamente. Ya no pudimos  marcar el paso. Nos paramos, quietos, como petrificados. ¿Cómo pudo sucedernos esto?

¿Falló la preparación? Todo falló, todo. Quisimos acercarnos a la meta por una calle que se iba estrechando cuánto más rápido corríamos hasta encontrarnos sin salida.

Argumenta Ricard Vergés y con sabiduría, que cuando los precios aumentan, las cantidades bajan. Precios y cantidades están en razón inversa. Esto está en los libros de economía y es dogma de ciencia. Si uno aumenta el otro tiene que bajar y viceversa. Si estamos en un mercado en el que cuanto más caro más se compra estamos en el desequilibrio perfecto y a esto se le llama antimercado.

Diez años hemos estado instalados en ese antimercado, en una burbuja que no ha resistido  y ha terminado por explotar.

El cómo y el porqué ha sucedido quizás no tenga la importancia que tendrán las consecuencias que  nuestra  burbuja inmobiliaria dejará sobre nuestra ya delicada economía. Aún así, todos tenemos el derecho de saber y entenderlo.

El temor de los inversores españoles en vísperas del año 2002, fecha de la creación del euro como moneda única europea, a que se fijase un cambio entre peseta y euro que les perjudicara gravemente, provocó la salida de España de muchos miles de  millones de pesetas buscando otras monedas en las que tener más protegido su dinero. Una vez fijado el cambio, un euro = 166,386 pesetas, este temor desapareció y los inversores volvieron a traer su dinero a España. Si esa ingente cantidad de dinero lo hubieran invertido en industria y tecnología está claro que nada de lo que está ocurriendo hubiera pasado. Se invirtió en solares para edificar y empezó el boom inmobiliario. La cultura del ladrillo. La burbuja inmobiliaria, la corrupción política  y el milagro español.

Hasta el año 2002, cuando el mercado interbancario se realizaba desde Madrid, la deuda de promotores con los bancos ascendía a 100.000 millones de euros. A partir de 2002 hasta ahora, ya en el mercado interbancario europeo, la deuda ha alcanzado los 437.000 millones de euros. De este montante los promotores deben 324.000 millones de euros. Ahora los bancos se los exigen. Pero no pueden pagar. Ya no se venden pisos ni casas. Un millón quinientas mil viviendas se quedaron a medio construir, otro millón acabadas pero no vendidas. ¿Cómo pagarán esta gigantesca deuda?

La mayoría de nosotros desconocíamos entonces el cómo y el porqué del milagro español. Estábamos instalados en él y nos iba bien. A quién no le gusta vivir por encima de sus posibilidades cuando te están diciendo constantemente que España va bien, que consumamos, que nos compremos nuestras casas, nuestros muebles, un nuevo coche, que nos vayamos de vacaciones y que vivamos la vida loca. Pero nuestros economistas, nuestros gobernantes, gente con mucha preparación sí advertían el peligro que eso conllevaba. Hubo informes en contra de esta saturación de viviendas, de esta manera de hacer antimercado. No hubo reacción, los informes, los datos oficiales no les convenía que saliesen a la luz. Se quería seguir vendiendo el milagro español pero no querían reconocer que en términos económicos, financieros, de endeudamiento, era una descabellada locura. Se controlaba la información para que el pueblo no viera los resultados de esa actividad frenética que tuvo lugar durante diez años.

¿Culpables? Bancos y Cajas que actuaron durante esos años sin ningún tipo de regulación por parte de los Gobiernos de Aznar y Zapatero. En diez años de gobiernos de PP y PSOE se ha hecho tanta obra pública como en treinta en países con una economía superior a la española. Maldita locura. Ahora, la hucha de las pensiones vacía y mucha gente pasándolas canutas.

No es fácil salir de esta situación. La burbuja ha generado una crisis. No ha venido de fuera. Hemos sido nosotros mismos quienes la hemos creado y tendremos muchas dificultades, muchos problemas. Muchos sacrificios tendremos que hacer para poder controlar esta crisis inmobiliaria y seguir hacia delante.

El milagro español, la envidia del resto de Europa. ¿Hasta cuándo estaremos pagando sus consecuencias?