La importancia de saber valorarse

En este universo soy único e irrepetible

Hoy es uno de tantos días que la inspiración ha abandonado mi mente. Se ha ido de vacaciones tan lejos que no puedo pedirle que vuelva y venga a socorrerme. Así que dejaré que elija el derrotero que desee. Sin trabas, sin fronteras. Nos hemos quedado solos mi mente y yo, ella sin inspiración y yo perdido. Por lo que le he dicho “aunque sin inspiración, vamos tú y yo a viajar y a ver hasta dónde llegamos, vamos nosotros a valorarnos, sin miedo al ridículo y a ver por dónde sale el sol.

Hoy me toca publicar en el blog. Ayer lo hizo John mi joven amigo y colaborador. Publicó una crítica sobre la película El Acantilado Rojo. Que les voy a decir de la forma de escribir de John, personalmente sus artículos me parecen brillantes. Y lo explicaré; independientemente del lenguaje y la forma narrativa de sus artículos, lo que más me sorprende es la fuerza que impregna a sus palabras, la habilidad sorprendente que desarrolla para contarnos la historia de la película dándote detalles, que incluso habiendo visionado la película, no habías advertido hasta que él los ha mencionado. Porque convendréis conmigo que cuando lees una crítica de una película en un medio de comunicación o en Internet no suelen darte ningún dato extra que te ayude a decidirte, que te cree una necesidad imperiosa de correr hasta la taquilla y entrar en la sala, incluso olvidándote de las palomitas. La mayoría de los que hacen críticas de películas se limitan a dar una breve y concisa reseña, colocar el reparto y poca cosa más. Todo muy comercial. John no es de esos tipos, él vive y ama las películas, no necesita engañarte, si escribe la crítica sobre una peli es porque algo ha visto en ella que le resultó interesante. Y así nos la cuenta. Es una enciclopedia del cine con pies. Le pregunto, John ¿cómo se llama ese actor que no es muy conocido pero que ha hecho un par de buenas películas? “Cuéntame algo del argumento” me dice. Yo le explico en veinte segundos la trama de la película y me suelta. “Sí, el actor es tal, la otra película que mencionabas es cual, en la primera trabajaba con tal que se hizo famosa por la serie cual y en la segunda…” Y yo con la boca abierta le digo, ¿no sabrás como se llamaban los best boys (chicos de los recados) de ambas películas? y nos soltamos unas risas. Estoy aprendiendo mucho con él, siempre me ha gustado el cine, aunque debo reconocer que entiendo poco. Me limito a un “me ha gustado mucho, poco o nada, un poco de la banda sonora, la interpretación, haces un par de comentarios sobre la película y a esperar la próxima vez que vayas al cine” Con John he aprendido a respetar a los directores, productores, actores y a todos los que intervienen en la película. He aprendido a considerarlo algo más que un pasatiempo, he descubierto lo que es, arte, el séptimo y no por el orden que ocupa el menos importante. Recapacitando me digo, ellos han hecho un trabajo para entre otras cosas sentir el reconocimiento del público. Como el escritor que cuando acaba el libro y se publica espera de sus lectores algo más que una rápida lectura y pasar al siguiente. Al escritor le gusta que ya sin el libro en las manos cerremos los ojos e imaginemos lo que ha querido transmitirnos en tal o cual capítulo, e incluso lo que no escribió y dejó que nosotros lo descubriéramos.  Esa es la bendita sabiduría del arte, saber mirar más allá de tus ojos y descubrir la belleza de las cosas.

John y yo trabajamos en la misma empresa, vamos juntos a tomar café todos los días. Os podéis imaginar que el tema principal de nuestras conversaciones trata sobre el blog. Hoy le he encontrado extraño, como perdido, como cuando tienes un gran peso dentro de ti y te duele soltarlo pero sabes que si no lo haces no podrás tener paz. Así que al final se ha acercado a mí y ha soltado lo que llevaba dentro y no le hacía sentirse a gusto. Me ha dicho “Esteban, creo que lo que te voy a decir no te va a gustar, estoy pensando en dejar de escribir en el blog, me cuesta muchísimo, lo escribo, lo leo, lo releo y nunca me quedo satisfecho, creo que mis escritos resultan muy infantiles. De verdad que estoy agobiado y no me siento bien. Yo cuando leo lo que tu escribes veo que todo tiene un sentido”

Que le podía decir yo, un poco de lo que habéis leído ya, y pedirle que de agobios nada, que se escribe y se cuentan las cosas porque te gusta escribir y contarlas, que si no disfrutas te dedicas a otra cosa y listo. Le he pedido que dejara de escribir un tiempo, es lo mejor, descansas y relajas tu mente y uno sólo se da cuenta que es lo que desea realmente. Pero que no me diga que no se siente capaz porque muchos de vosotros lectores de este blog le habéis felicitado como yo en vuestros comentarios.

Pegasus, nuestra fuerza interior

Sin embargo, una idea viene y va en mi mente. ¿Hay algo más? Claro que sí, lo veo tan a menudo en la gente que se ha convertido en un problema generalizado, en los jóvenes de ahora más generalizado si cabe. No se gustan, no están a gusto con ellos mismos, no se valoran. Y es fundamental saber valorarte para ser feliz. No eres ni mejor ni peor que yo ni que nadie. Lo más maravilloso es que cada uno de nosotros somos únicos, irrepetibles. Piénsalo John, eres único e irrepetible en este maravilloso planeta nuestro llamado tierra, ¿no te parece asombroso? Valorarte, sentirte a gusto contigo mismo, gustarte, son prioridades que debemos considerar como muy necesarias e imprescindibles.

Se han quedado tantas ilusiones en el camino por ese motivo, tantas frustraciones por no dar ese pasito adelante que más tarde cuando hemos conseguido darlo, nos damos cuenta de lo absurdo que ha sido nuestro comportamiento.

El éxito está ahí esperándonos, demos el primer paso. Sepamos valorarnos.

Buenas noches y feliz día

4 gatos llenos de odio

En noviembre de 2009, aún no llevaba un mes escribiendo en el blog, escribí un artículo titulado 4,4 gatos escaldados, que enlazo para los que no tuvieron la oportunidad de leerlo. Desde entonces hasta hoy, a pesar de haber tenido la tentación de escribir más artículos relacionados con los desmanes de los independentistas catalanes, había empleado mi tiempo en escribir sobre otros temas.

Hoy, tras los acontecimientos acaecidos en la Universidad Autónoma de Barcelona y las agresiones físicas y verbales contra Rosa Diez y sus acompañantes, me decido a escribir de nuevo sobre el tema.

Y quiero comenzar con dos frases a modo de preámbulo, ya que es de maldad y odio sobre lo que quiero escribir hoy.

“El mal triunfa cuando los hombres buenos no hacen nada” – Edmund Burke

“Cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga” – Víctor Hugo

No miremos hacia otro lado. No nos demos la vuelta y sigamos caminando como si nada hubiera pasado. Mi dirijo a vosotros catalanes, hombres y mujeres que sentís lo que yo siento, que no os avergonzáis  de expresar en voz alta que estáis orgulloso de ser y sentiros españoles, sin menoscabo de sentiros igualmente o más, orgullosos de haber nacido o de vivir en esa maravillosa parte de España, Cataluña, con su variedad cultural y lingüística, con su modernidad. Sé que a vosotros, como a mí, os repugnan esos actos cometidos por jóvenes delincuentes, perfectamente organizados por aquellos que solo buscan la eterna confrontación para mitigar la vileza y la ruindad de su mísero interior. Porque no vamos a engañarnos, treinta y tres años después de las elecciones democráticas celebradas tras la muerte del dictador, Cataluña ha conseguido, si exceptuamos lo que se otorga a territorios constituidos en nación soberana, todo lo que ha pedido y más. Pero para esos 4 gatos no es suficiente. Quieren seguir creando, “en nombre de la libertad y la democracia”, el monstruo del engaño, la manipulación de la opinión pública, sesgando la información y educación que se imparte hoy en los colegios y universidades catalanas, información por otra parte fácilmente contrastada como incierta, leyendo libros de historiadores catalanes y de otros lugares, para nada sospechosos de partidismo. O navegando por Internet en busca de páginas independientes que echan por tierra las mentiras de los independentistas. Se han inventado una historia que jamás existió y la están imponiendo, intentando crear un muro tras el que separar a los verdaderos protagonistas de Cataluña, sus ciudadanos.

Los radicales no solo buscan la construcción de una falsa nación catalana basada en mentiras y distorsiones históricas. Conscientes de las incoherencias que presentan sus invenciones, tienen que desprestigiar la de España, para justificar sus frustraciones. Si no niegan y reniegan de España, no encontrarían justificación para negar que España ya era una nación cuando Cataluña aún no era una idea.

Los hechos ocurridos el 11 de septiembre de 1714 se deben contemplar sin fanatismos, enmarcándolos en una época de grandes cambios y continuas disputas por territorios. Cierto es que las tropas de Felipe V, compuesta no sólo por soldados castellanos, entraron en Barcelona. Pero no es menos cierto que luchaban dos bandos, partidarios cada uno de un pretendiente a la corona de España, por lo que hay mirar la historia desde ese punto de vista. Dos ejércitos españoles con dos ideas diferentes de España. Lo demás, contado tanto por los radicales catalanistas como por ultra nacionalistas españoles es faltar a la verdad.

La mezquindad de los pequeños corazones de los catalanistas radicales solo alberga odio. Odio hacia todo lo que huela y sepa a España. No es verdad que España machaque a Cataluña, esta frase solo puede ser pronunciada por alguien con enorme afán de protagonismo, buscando colocarse en primera fila tras el pistoletazo de las elecciones autonómicas. Ojalá los catalanes demuestren una vez más su seny y voten a los políticos que se preocupen y les resuelvan sus problemas.

¿Alguien cree que la discusión en el Parlament sobre la prohibición de las corridas de toros obedece a un impulso irresistible de proteccionismo hacia los animales? Rotundamente no. Es otro intento de borrar cualquier seña de identidad española en Cataluña. Pero son tan ignorantes que olvidan que la mayoría de los catalanes son y se sienten españoles, por lo que más temprano que tarde esos dardos cargados con odio se volverán contra ellos.

No se entiende España sin Cataluña como tampoco Cataluña sin España. Ambas han ido cogidas de la mano durante siglos y ahora vienen estos bobos a dar lecciones de moralidad y de patriotismo desfasado. Su consigna hacer frente a lo que represente españolidad. Empezaron por la guerra de las lenguas, degradando una riqueza bilingüe inmensa, siguieron con las sanciones a los comercios por no rotular en catalán, la prohibición de hablar castellano a los niños en el recreo, últimamente la exhibición de películas dobladas al catalán con una cuota igual a las dobladas al castellano, las consultas independentistas, por cierto un sonoro fracaso. ¿Qué vendrá luego?

Ya puestos podrían plantearse prohibir el flamenco, las sevillanas, obligar a que de cada dos discos producidos uno sea en catalán, derrumbar el Pueblo Español, prohibir la tortilla española, la paella, echarse la siesta, celebrar el año nuevo con calçons en lugar de uvas, cambiarle la guitarra española a Peret por una acústica, obligar a Manolo Escobar a hablar catalán sin acento andaluz, en fin podrían seguir prohibiendo hasta quedarse solos los 4 gatos.

Quizá es lo que pretenden, sólo que entonces tendrían que trabajar. Eso les dolería mucho. Los datos son significativos. Desde que los radicales están en el poder, aunque sea en forma de tripartito, Cataluña se ha alejado de los primeros puestos en cuanto a riqueza del conjunto de las Comunidades Autónomas. La fórmula para recuperar esos lugares perdidos no es otra que dejar de vender ensoñaciones y de engañar a vuestro pueblo y ponerse a trabajar. No hay otro camino.

Con vosotros Cataluña no va bien.

La casta política y la golfa

Seis millones de desempleados. Un agujero de deuda desorbitado. Un sistema financiero casi quebrado. Un país poco industrializado. Un modelo dantesco de estado. Otro modelo, el educativo, enfangado. Un mercado de trabajo parado. Un sistema electoral burlado. Un bipartidismo pactado.  Unos electores defraudados. Un país engañado. Y me bastaría añadir un Aleluya y serviría como letra complementaria de la canción de Luis Eduardo Aute.

Pero dejémonos de canciones por que el asunto es grave. Hay un montón de cosas por arreglar, un gran trabajo que desarrollar. Y a estos hijos de la gran default, les importa un bledo, se la traen floja. Les da igual que el país se vaya al carajo, que sean recordados, de largo, como la peor clase política de la democracia. Porque como decía Butanito, “no están para servir sino para ser servidos”. Pero son otros tiempos José María y a estos les tendríamos que echar a patadas. Lo malo, o lo peor, es que luego vendrían los de la niña y tendríamos que aguantarlos al menos cuatro años. Son tal para cual. Pero se lo han montado bien. Eso hay que reconocérselo, ¡que jodíos! Lo que se insultan en público, lo que se vilipendian y lo amigos que son cuando no hay cámaras o micrófonos por medio.

¿Para qué han montado este tinglado del pacto?  Pues para seguir engañándonos, para seguir metiéndonosla doblá. No tienen ni idea de cómo salir del follón en el que nos han metido. Están agotados intelectualmente como agotado lo está el país económicamente.

Poneos a trabajar, a pactar de verdad, dejaros de gilipolleces y aunando esfuerzos, cediendo todos un poco, a lo mejor suena la flauta y esto se arregla un poco. Difícil está, muy complicado. Pero algo habrá que hacer. Debéis entender que os hemos elegido para que nos representéis con dignidad. Para que administréis con eficacia el dinero que os entregamos a través de nuestros impuestos. Y si puede ser, que consigáis mejores cotas de bienestar para vuestro pueblo. ¿Tan complicado es?

¿Qué no hacéis?  O ¿qué hacéis mal? Volviendo al inicio del artículo empecemos a desgranar el asunto.

No entra en mi cabeza, y no la tengo demasiado grande, que poco o nada se pueda hacer respecto al drama del desempleo. Y lo de poco va por los 420 euros asignados una vez agotada la prestación por desempleo.

¿Cuál es el problema para que hayamos llegado a los seis millones de desempleados? Bien, uno ya sabemos cuál es, la burbuja inmobiliaria que ha ocasionado el hundimiento del sector de la construcción, 800.00 parados. Asumiendo unas cifras de paro semejantes a la de los países de la Unión Europea, lo demás no habría sido difícil de arreglar si se hubieran hecho bien los deberes.  Si una empresa cierra por inviabilidad del negocio tiene una explicación lógica, no hay que olvidar que estamos en una economía de libre mercado y unas cierran al mismo tiempo que otras abren. Lo que no se entiende es que hayan cerrado empresas con unas ventas iguales o parecidas a las de antes de la crisis por falta de liquidez, de tesorería, de dinero. ¿Y a esas empresas viables económicamente, pero sin posibilidad de acceder al crédito de las entidades bancarias, no habría podido el Estado financiarlas con fondos ICO 100% desde el principio de la crisis?  Porque resulta que  los fondos ICO que se han puesto a disposición de las empresas, 50% financiado con dinero público y 50% a través de las entidades de crédito no han cumplido su objetivo, y no lo han cumplido por que el 50% que hubiera correspondido aportar a las entidades de crédito sólo ha llegado a las empresas con cuenta gotas. ¿Motivos? La desconfianza bancaria para prestar dinero.

Entonces no te compliques y en lugar de avalar y soltar miles de millones de euros a esas entidades de crédito, para presumiblemente salvarlas, financia a esas empresas que tienen dificultades para encontrar crédito. Lo irónico es que si cierra una empresa, uno o varios trabajadores van al desempleo,  algunos de estos trabajadores dejan de pagar su hipoteca o su préstamo a los bancos y estos vuelven a tener dificultades. Las tienen y graves. El sistema financiero no hubiera desaparecido en su totalidad, habrían quedado los grandes bancos y cajas y aquellos pocos que no se volvieron locos por el oro.

Luego está el modelo de estado que nos hemos dado. España se organiza en diecisiete Comunidades Autónomas más Ceuta y Melilla. Estupendo, empezamos a repartir la tarta en tantas porciones como Comunidades Autónomas hay y que cada uno se arregle como sepa y quiera. Pues resulta que el como quiera y sepa se ha convertido en el mayor despilfarro público conocido hasta ahora. Y es insostenible. El ansia de acaparar cuanto más dinero mejor nos ha llevado a ser el país con más funcionarios. Tres millones, más que Alemania y los Estados Unidos que tienen una población considerablemente mayor que la nuestra. Y quieren más tarta, más resulta que ya no queda. Y emitimos deuda y deuda, más deuda. Esto debería ser algo prioritario y urgente, pero al bipartidismo no le interesa, están viendo que nos vamos por el desagüe pero no han nacido para fontaneros.

Y la ley electoral, que favorece a los dos partidos mayoritarios pervirtiendo el sistema y favoreciendo a la corrupción. Y el sistema educativo y….

Otro día seguimos hablando de nuestros dos partidos mayoritarios, cada día más pequeños intelectualmente.

Mientras tanto entonemos otro Aleluya de Aute.

Interviene el Rey

La Casa del Rey ha emitido un comunicado, tras el encuentro con el secretario general de la UGT, Cándido Gómez y el de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, en el que manifiesta que Don Juan Carlos ha intensificado sus contactos con agentes sociales y políticos “dadas las graves consecuencias de la crisis económica en nuestro país, especialmente en términos de destrucción de empleo”. La víspera, don Juan Carlos se reunió con la vicepresidenta económica, Elena Salgado, para disponer de información de primera mano de las últimas medidas del Gobierno.

Hasta aquí la noticia que ha provocado toda suerte de comentarios a favor y en contra de que Don Juan Carlos intervenga en este entierro, nunca mejor dicho lo de entierro, si entendemos por tal, la agónica situación de nuestra economía y la incapacidad que tienen nuestros dirigentes de encontrar un brote verde por pequeño que sea. Bien pues resulta, que no a todos les ha parecido bien ni correcto que lo haga. El Gobierno, con la soga al cuello, ha recogido la noticia con júbilo no disimulado tanto estos contactos del Rey como el llamamiento que hizo la víspera a buscar “grandes acuerdos” que permitan “recuperar juntos, cuanto antes, el crecimiento fuerte y duradero”. Y a otros partidos en su conjunto como a políticos a titulo personal no les ha hecho ninguna gracia que Don Juan Carlos haya mantenido tales contactos. Parece bastante claro que la decisión de empezar esa ronda de contactos con agentes políticos y sociales es un mandato, un deseo o una petición del Presidente Zapatero, vista la imposibilidad de alcanzar un gran pacto económico de Estado con el PP.

¿Está Don Juan Carlos legitimado para realizar esos contactos? Yo diría que sí, y lo explico. La Constitución Española en los artículos 56 a 65 le asigna a la Monarquía, para el cumplimiento de su misión de simbolización y representación del Estado, una serie de funciones, entre otras, la de arbitraje y moderación del funcionamiento de las Instituciones. Qué mejor que un árbitro para calmar las revueltas aguas y poner de acuerdo a quién no lo quiere estar. Porque nuestra economía está muy mal, eso ya todos lo sabemos, pero ¿acaso no estará peor dentro de dos años cuando se celebren las próximas elecciones generales? Y ¿qué ganará el próximo presidente elegido? ¿Qué gobernará y administrará? Miseria y más miseria. Vayamos pues a lo positivo, “arrimemos el hombro” y lo que haya que arrimar y dejemos a Don Juan Carlos contactar con quién desee. En definitiva es un ciudadano más y como tal tiene el derecho y el deber de hacer cuanto esté en su mano para defender los intereses de su país. Le duela, le incomode o le perjudique electoralmente a quién sea.

Se precisa líder para recuperar la confianza

Sólo los valientes se enfrentan a los problemas con decisión y arrojo. Aquí ya no valen medias tintas. Terminó el tiempo para las mentiras, las medias verdades, las incompetencias,  los tapujos y chanchullos.  Hemos llegado a una situación tan insostenible y tan precaria,  que ni el más prudente ni el más controvertido de los economistas – y aquí incluyo a los nuestros y a los foráneos – tienen la más mínima duda de que España  está en parada técnica. Esto no es una bagatela, es de una gravedad tal que si no se toman medidas ya, muy probablemente tengamos que ser rescatados a medio plazo por el Fondo Monetario Internacional y/o por la Unión Económica Europea.

Sólo un líder valiente y honesto que nos hablara desde el  convencimiento, desde la humildad, sin arrogancia, con el ánimo alto, nos conduciría a través de sus palabras y  de sus hechos hacia la recuperación económica y el prestigio perdido .

Hablándonos en plata. Sin ocultaciones, sin falsos datos.  Explicándonos la verdadera situación de nuestra economía y porqué y cómo tenemos y debemos sacrificarnos para tapar ese agujero descomunal de deuda, la pública y la privada. Es la primera medida para empezar a recuperar la confianza que generará actividad y reducción del desempleo. No arrugándose en decir lo siento mucho por haber sido co-partícipe del mayor descalabro y engaño de nuestra economía. Nos debería decir que perdonáramos los errores de bulto cometidos por la clase política, prometiéndonos una regeneración desde la base, desde el último concejal del pueblo más pequeño hasta las más altas instancias políticas de nuestro país.

Sólo así, este pueblo aceptaría los sacrificios tan importantes que tendrá que realizar para superar esta complicada situación económica.

Porque no es lo mismo sacrificarse, sabiendo que de una vez por todas se tomarán las medidas correctoras oportunas, a saber; lucha sin cuartel contra la corrupción, la economía sumergida, la especulación, el despilfarro público, el fallido e irresponsable sistema financiero, la intermediación abusiva, la desestructuración de nuestro modelo económico, el compromiso político de acercarse al ciudadano que pide se le escuche aunque no haya elecciones en ese momento, que sacrificarse sin que nada cambie. No, señores políticos. Estamos dispuestos al sacrificio, o si prefieren oirlo de otro modo, no nos queda otro remedio, ya que siempre acabamos pagando los mismos, pero que esta vez y para siempre sirva para regenerar todo lo que se ha dañado y podamos recuperar la confianza y la ilusión de vivir en un país en el que se hagan bien las cosas.

¿Y dónde está ese ansiado líder? Saldrá espontáneamente o tendremos que buscarle? ¿Hay alguien capaz de ilusionar a su pueblo guiándole con sabiduría?

Sin duda lo hay. España ha tenido desde siempre hombres y mujeres con capacidad de liderazgo, es lo que necesitamos para reconducir esta situación en la que estamos sumidos. Esperemos que por nuestro bien se ofrezca para conducirnos.

Los problemas que se encontrará, siendo graves, lo serán menos si sabe que cuenta con un pueblo deseoso de ser guiado, ávido por el cambio profundo, sin miedo a que se meta la tijera allí dónde sea preciso para que de una vez por todas España sea un país más justo, más productivo, más moderno, más democrático si cabe. Un espejo dónde se mirarán otros países.

Este es el momento. Empezando desde abajo. Sin miedo. Con todo un país detrás del líder.

Graves y profundos son los problemas que habrá que solucionar, expliquémoslos para  que todos entendamos que no hay otro camino que el sacrificio para que no se apaguen las luces y nos sumerjamos en la más profunda oscuridad.

El sistema financiero: Si exceptuamos a los bancos con proyección internacional y a alguna caja grande, muchos bancos y cajas están técnicamente en quiebra y el resto a punto de entrar en ella. Es fácil de comprobar. Pongan en sus balances la cifra real de morosidad, la que publicitan está por debajo de la real, este año 2010 aumentará espectacularmente, valoren a la baja el valor de sus activos, aún figuran por el precio anterior a la crisis, el precio de la burbuja, comprueben como no pueden devolver el dinero prestado, 400.000 millones en los próximos tres años y el resultado es una quiebra como la copa de un pino. De momento aguantan por los avales del Estado, 100.000 millones entre 2009 y 2010. Esto es un problema monumental, que no tiene solución, salvo seguir inyectando dinero público, sin embargo lo esconden y sueltan a los medios la falacia de que sin reforma laboral no se podrá salir de la crisis. Tendremos reforma y nos tocará a los de siempre pagar la gigantesca deuda creada por las entidades financieras. De escándalo.

El desempleo: Dar la cifra exacta de parados. Incluyendo a todos. A los que están en formación, a los autónomos, los que están cobrando temporalmente la ayuda de los 420€, los parados de larga duración que no están inscritos en el Inem por que han perdido la fe en encontrar un trabajo. Los parados que el gobierno quita de la lista de un plumazo para maquillar las cifras. Vamos que al dato oficial de 4.4 millones sumémosle 1,5 millones más y tendremos una cifra aproximada pero más real que la del gobierno.

La burbuja inmobiliaria: La culpable de la crisis española. Ya lo he expuesto en algún post anterior, pero no está de más volver a recordarlo. (Leer el hundimiento de…)

Confirmado está la deuda que los promotores deben a las Entidades Financieras, 325.000 millones de euros que no pagarán, una suma superior al 30% de PIB y más del doble de la suma de capital y reservas de toda la banca española. Este problema existe pero aún no ha salido a la superficie, se  imaginan lo que sucederá cuando los bancos tengan que pagar su deuda de 410.000 millones de euros y no lo  puedan hacer. Papá Estado ya no les podrá ayudar más. Esto solo tiene una palabra para describirlo, quiebra de más de la mitad de las Entidades Financieras.

El gasto público:  El modelo, si queremos seguir funcionando como país, hay que cambiarlo cuanto antes. No creo que en ningún estado del mundo ocurra lo que en el nuestro, que el Gobierno gestiona solo una tercera parte del gasto y el resto lo hagan las administraciones locales. No ocurre en ninguna parte que haya un funcionario por cada cinco trabajadores ocupados, cuando en la Unión Europea hay uno por cada 14 y en los Estados Unidos uno por cada 34. No ocurre en ninguna parte del mundo civilizado que haya tal despilfarro del gasto ni exista la corrupción de las Instituciones y de los políticos como sucede en el nuestro.

Y podría seguir enumerando otros graves problemas sin resolver, como la división de nuestro mercado, con más barreras entre nosotros que entre nosotros y la UE, la energía, el modelo educativo, las pensiones y otros. Vamos que no le faltará trabajo al líder. Ahora hace falta que se presente.

Nos ha tocao la china

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Cuando los hombres de estado se olvidan de su propia conciencia y la anteponen a sus deberes públicos, conducen a su Patria por el camino más corto hacia el caos.

España tiene una población de 47 millones de habitantes. De ellos más del 80%, es decir, casi 38 millones, son mayores de 18 años. Cualquiera de los 38 millones de habitantes podría ser Presidente del Gobierno o líder de la oposición. No deja de ser bastante incongruente que con tal cantidad de personas hayamos tenido la mala suerte de tener un presidente tan incapaz, para al menos saber transmitir a su pueblo un mensaje de esperanza y de confianza. Siguiendo fiel a sus ideales del principio al fin, y no ir dando tumbos y cambiando de opinión en temas de gran calado político y  relevancia de la noche a la mañana.

Lo último, que yo sepa, es la conversión de un socialista (derechona socialista que llaman algunos), intentando lavar su imagen de líder fracasado, en el reciente foro de economía mundial celebrado en Davos, en un neo-conservador, proponiendo la jubilación a los 67 años, para unos días después enviar a Bruselas un borrador de la reforma de las pensiones en la que se propone que la pensión a cobrar sea el resultado del cómputo de los últimos 25 años cotizados, cuando, como sabéis, está establecido ahora en los últimos 15 años. Ante el clamor y la indignación general ha retirado la propuesta. Pero es que es en todo, no acierta en nada. Contradice constantemente a sus propios colaboradores. Cambia de discurso constantemente y no es consecuente por lo tanto con lo que promete o se compromete. ¡Ay camaleón, camaleón cambias de colores según la ocasión! Si les parece exagerado vean este enlace y convendrán conmigo que a todos los que están a su lado, y él es el primero en estarlo, están desorientados, sin rumbo, sin ideas. Son cadáveres políticos. Que los entierren en la oposición. A rey muerto rey puesto, pero…

El rey puesto, según las actuales encuestas electorales de todo signo, será Mariano Rajoy. Un hombre sin carácter para frenar las ambiciones de gente de su partido, falto de coherencia, débil y que no tiene la fuerza necesaria para sacar a España del hundimiento económico. Es líder en las encuestas debido a la crisis y al desencanto que Zapatero ha provocado entre muchos de sus electores. Si esta crisis no se hubiera producido no habría ganado nunca unas elecciones. Hay que recordar que las victorias electorales del PP han sido del partido, Rajoy no se presentaba.

España busca un líder, lo necesita. Nos va mucho en este empeño.

Esperemos que cuando sus cabezas dejen de dar vueltas, sus caras queden mirando al frente.

Mientras aparece ese líder, nos ha tocao la china y el fallero.

El hundimiento del milagro español

Aunque engañados, como casi siempre, fue lindo mientras duró. Diez años de  crecimiento vertiginoso, de locura colectiva, de café para todos. Éramos la envidia de Europa. Los españoles nos acercábamos peligrosamente a la cabeza de la carrera y continuábamos avanzando posiciones. En un sprint habíamos adelantado a Italia. Ya divisábamos, no muy lejos, a Francia. Y entonces ¡cataplúm!. Vino el desfondamiento, el querer y no poder. Ya no corríamos, andábamos y vimos alejarse a Francia. Italia nos adelantó nuevamente. Ya no pudimos  marcar el paso. Nos paramos, quietos, como petrificados. ¿Cómo pudo sucedernos esto?

¿Falló la preparación? Todo falló, todo. Quisimos acercarnos a la meta por una calle que se iba estrechando cuánto más rápido corríamos hasta encontrarnos sin salida.

Argumenta Ricard Vergés y con sabiduría, que cuando los precios aumentan, las cantidades bajan. Precios y cantidades están en razón inversa. Esto está en los libros de economía y es dogma de ciencia. Si uno aumenta el otro tiene que bajar y viceversa. Si estamos en un mercado en el que cuanto más caro más se compra estamos en el desequilibrio perfecto y a esto se le llama antimercado.

Diez años hemos estado instalados en ese antimercado, en una burbuja que no ha resistido  y ha terminado por explotar.

El cómo y el porqué ha sucedido quizás no tenga la importancia que tendrán las consecuencias que  nuestra  burbuja inmobiliaria dejará sobre nuestra ya delicada economía. Aún así, todos tenemos el derecho de saber y entenderlo.

El temor de los inversores españoles en vísperas del año 2002, fecha de la creación del euro como moneda única europea, a que se fijase un cambio entre peseta y euro que les perjudicara gravemente, provocó la salida de España de muchos miles de  millones de pesetas buscando otras monedas en las que tener más protegido su dinero. Una vez fijado el cambio, un euro = 166,386 pesetas, este temor desapareció y los inversores volvieron a traer su dinero a España. Si esa ingente cantidad de dinero lo hubieran invertido en industria y tecnología está claro que nada de lo que está ocurriendo hubiera pasado. Se invirtió en solares para edificar y empezó el boom inmobiliario. La cultura del ladrillo. La burbuja inmobiliaria, la corrupción política  y el milagro español.

Hasta el año 2002, cuando el mercado interbancario se realizaba desde Madrid, la deuda de promotores con los bancos ascendía a 100.000 millones de euros. A partir de 2002 hasta ahora, ya en el mercado interbancario europeo, la deuda ha alcanzado los 437.000 millones de euros. De este montante los promotores deben 324.000 millones de euros. Ahora los bancos se los exigen. Pero no pueden pagar. Ya no se venden pisos ni casas. Un millón quinientas mil viviendas se quedaron a medio construir, otro millón acabadas pero no vendidas. ¿Cómo pagarán esta gigantesca deuda?

La mayoría de nosotros desconocíamos entonces el cómo y el porqué del milagro español. Estábamos instalados en él y nos iba bien. A quién no le gusta vivir por encima de sus posibilidades cuando te están diciendo constantemente que España va bien, que consumamos, que nos compremos nuestras casas, nuestros muebles, un nuevo coche, que nos vayamos de vacaciones y que vivamos la vida loca. Pero nuestros economistas, nuestros gobernantes, gente con mucha preparación sí advertían el peligro que eso conllevaba. Hubo informes en contra de esta saturación de viviendas, de esta manera de hacer antimercado. No hubo reacción, los informes, los datos oficiales no les convenía que saliesen a la luz. Se quería seguir vendiendo el milagro español pero no querían reconocer que en términos económicos, financieros, de endeudamiento, era una descabellada locura. Se controlaba la información para que el pueblo no viera los resultados de esa actividad frenética que tuvo lugar durante diez años.

¿Culpables? Bancos y Cajas que actuaron durante esos años sin ningún tipo de regulación por parte de los Gobiernos de Aznar y Zapatero. En diez años de gobiernos de PP y PSOE se ha hecho tanta obra pública como en treinta en países con una economía superior a la española. Maldita locura. Ahora, la hucha de las pensiones vacía y mucha gente pasándolas canutas.

No es fácil salir de esta situación. La burbuja ha generado una crisis. No ha venido de fuera. Hemos sido nosotros mismos quienes la hemos creado y tendremos muchas dificultades, muchos problemas. Muchos sacrificios tendremos que hacer para poder controlar esta crisis inmobiliaria y seguir hacia delante.

El milagro español, la envidia del resto de Europa. ¿Hasta cuándo estaremos pagando sus consecuencias?

Paren el paro ya

El lenguaje, vehículo de expresión por excelencia nos conduce, unas veces por imprudencia y otras por osados en  defender lo indefendible, a pervertirlo y malversarlo hasta cotas subliminales y de una idiotez rayando lo supino. Las palabras, por muy enrevesadas y buscadas que  sean, los tecnicismos que emplean nuestros gobernantes, muletillas para salir del paso y dar por terminada cualquier explicación que no la tiene,  no pueden ocultar la realidad por mucho que se empeñen.

Hablo otra vez del desempleo. Sí, nuestro mayor problema, mucho mayor que la exorbitante deuda pública que deja este Gobierno a nosotros y a nuestros hijos. El dato, mes a mes, del desempleo nos muestra cómo se van añadiendo, con un goteo constante, nuevos parados al drama. Cien mil parados más este mes de enero. Y nuestros gobernantes nos dicen mes a mes que la destrucción del empleo ha tocado fondo. Si le preguntaran a cualquier miembro del Gobierno en qué se basa para decir esto no sabrían explicarlo. Sencillamente es así, ni sabrían ni podrían porque no se toma ninguna medida, no hay ningún dato objetivo que pueda ser refrendado de lo que sale de sus técnicas y vacías palabras. Lenguaje técnico pero demagógico. Subjetivo y sin convencimiento.

Este es el drama: Cifras facilitadas por el propio gobierno estiman que en enero se sobrepasarán los cuatro millones de parados. Todos sabemos que hay al menos 1.5 millones más que no se contemplan en esas cifras del gobierno porque así les conviene, así las maquillan. Para ellos un parado que no esté registrado no lo es, aunque algunos las pasen canutas para sobrevivir.

No quiero pensar que sucederá cuando los parados de larga duración dejen de percibir las prestaciones y ayudas. Esto tiene que cambiar, este inmenso problema merece más atención, más dedicación, más cariño. Pongan a trabajar sin descanso  a los empresarios y sindicatos, pero hoy, no mañana ni pasado mañana.
Arreglen este drama o dejen paso a otros que lo intenten. Pero ya.