Me gusta la Navidad

Oigo últimamente con demasiada frecuencia esta frase; “Oh no por favor otra vez  Navidad, que lata”

Y yo entre sorprendido e incrédulo pregunto. ¿No te gusta la Navidad? ¿Cómo es posible? Pero si son las fiestas más entrañables, las únicas fiestas que logran el milagro de convertirte, aunque sólo sea unos minutos, unas horas, unos días, nuevamente en niño.

Y me responden. Sí, recuerdo perfectamente que cuando era un niño me gustaban. Los días previos a esas Fiestas estábamos nerviosos por la cantidad de acontecimientos que iban a sucederse durante días; la compra de los turrones, mazapanes, polvorones y toda clase de dulces. Nuestros padres los escondían bajo llave en algún lugar de la casa,  y nosotros aunque sabíamos dónde estaban nos ilusionaba saber que dentro de unos días esa llave que escondían tus padres volvería a abrir ese escondite,  y podríamos disfrutar, primero mirándolos y luego engulléndolos hasta ponernos enfermos del atracón. Porque no eran solo los dulces, antes de eso sobre la mesa en la que nos sentábamos toda la familia iban apareciendo plato tras plato, primero los embutidos, luego  la sopa de navidad, después el pavo o el pollo relleno, el postre y por último los deseados dulces escondidos durante días.

Pero claro, pasan los años y algunos de los que se sentaban a esa mesa ya no están. El padre que nos llevaba a la montaña en busca de musgo para decorar el Belén, y de tiendas para comprar la pandereta, las castañuelas, la zambomba, ya no está entre nosotros. La madre que disimuladamente iba escondiendo por toda la casa los regalos de reyes que iban a convertirnos en los más felices niños del mundo, también nos ha dejado. Y ese dolor es tan intenso que prefieres que no lleguen estas fiestas o por lo menos que pasen cuanto antes.

Si recuerdo que era muy feliz esos días, con los dulces y con los regalos de reyes. No importaba si el regalo era de mucho valor o poco, no entendíamos de valores económicos, entendíamos que ese día era el más especial porque saldríamos a la calle todos orgullosos mostrando al mundo lo que los Reyes Magos nos habían traído. Un arco con sus flechas, o un revolver plateado y sus cartucheras llenas de balas coloreadas, o la espada, el casco y el escudo de soldado romano que mostrábamos con orgullo como hijos del Cesar de la última peli de romanos que habíamos visto en la sesión doble de los jueves. ¡Qué felices éramos con tan poco! ¿Y por qué no ahora? Pues por lo dicho, porque se han ido todos esos seres queridos que tanto queríamos y cuando llegan estas fechas los recordamos aún si cabe con más nostalgia que nunca. Porque ya no vamos a la montaña en busca de musgo, y las panderetas, castañuelas y zambombas las compramos nosotros sin que nadie nos acompañe y los dulces los compramos por tradición pero sabiendo que cuando lleguen las fiestas y adornemos las bandejas con los dulces no atraerán la atención de los niños, salvo que hayamos sido precavidos y hayamos añadido a la cesta de la compra la suficiente cantidad de dulces de chocolate que comerán casi exclusivamente los niños y jóvenes.

Es cierto, que durante estas fiestas, recordamos más a los seres queridos que nos han dejado. Y que en algún momento de estas celebraciones te apetecería apartarte y llorar pensando cuán felices éramos y cuanto añoramos a los que se han ido. Pero no es menos cierto que estas fiestas, son al fin y al cabo, lo que tú quieras que sean. Y yo por unos instantes, tanto sean minutos, horas o días regreso al pasado y me veo como niño cuando miro el rostro iluminado de los niños de ahora y esa luz que se desprende de sus ojos durante estos días no la percibes el resto de los otros días del año.  Por eso me sigue gustando la Navidad.

Recuerdo con mucho cariño el villancico con letra de mi hermana pequeña Ida, fallecida ya hace nueve años, con música mía. Así decía su letra

Que venga Navidad

que venga Navidad

regalando ilusiones

compartiendo canciones

de fe, de amor y paz.

Que venga Navidad

que venga Navidad

estrechemos las manos

juntemos corazones

es hora ya de amar

Felicidades família

felicidades família

ahora que estamos unidos

junto a los seres queridos

al Niño Dios que ha nacido

hay que adorar.