La otra crisis

En un año en que la crisis económica nos está golpeando tan fuerte, las rupturas matrimoniales han descendido un 3,2%. Sería lógico pensar que ante la situación tan inestable que vive nuestra sociedad, motivada principalmente por el desempleo y la percepción de un futuro incierto y nada esperanzador, no es un porcentaje significativo para llevarnos a concluir que debido a la crisis se hayan producido menor número de rupturas matrimoniales.

Según datos del Consejo General del Poder Judicial, recogidos por el Instituto de Política Familiar, habrá 122.000 rupturas cuando finalice el año. Una ruptura cada 4,3 minutos, 333 cada día. El descenso del 3,2% habría que achacarlo a la falta de dinero para poder pagar las pensiones alimenticias y la dificultad para emprender una vida independiente.

A esta pequeña ralentización ha contribuido la actual coyuntura económica, pero no podemos olvidar que en los últimos siete años, se han triplicado el número de rupturas.

Si a esto le añadimos que ha habido menos bodas, tirando de estadística convendremos que la familia, tal como la conocemos tradicionalmente, también está en crisis y los motivos son tan variados como lo son el desarrollo, la disfunción y la evolución de cada individuo dentro de la familia.

Este año que está a punto de terminar ha tenido sonadas rupturas. Veamos alguna de ellas.

Tiger Woods y Elin Nordegren, foto del inicio del post. La causa, las constantes infidelidades del golfista. Elin ha pedido 300 millones de dólares en la demanda de divorcio.

Sean Penn y Robin Wright, la actriz ha presentado este año la tercera petición de separación. La causa, “diferencias irreconciliables”

Susan Sarandon y Tim Robbins, una de las parejas más sólidas de Hollywood durante 23 años de relación. Sarandon y Robbins, que no estaban casados y tenían dos hijos, eran admirados en la meca del cine no sólo por su brillante carrera, sino también por la solidez de su unión y por su activismo social y político. Ambos fueron de los artistas que más duramente criticaron la política de George Bush y su actuación en la guerra de Irak y, por ello, según ellos mismos denunciaron, sufrieron una auténtica ‘caza de brujas’.

Mel Gibson y Robyn Moore también rompieron este año uno de los matrimonios más sólidos y tradicionales de Hollywood. La pareja no sobrevivió a la infidelidad del actor, ferviente católico, con la compositora rusa Oksana Grigorieva. Es más, Gibson, que tenía siete hijos con su primera esposa, acaba de tener una niña con su nueva novia.

En España, el escándalo vino de la mano de la pareja formada por Lydia Bosch y Alberto Martín. A su polémico proceso de divorcio, hubo que sumar la denuncia por abusos sexuales a su hija, que interpuso la actriz contra su marido, que fue detenido y pasó la noche en comisaría.

Tras varios meses de un duro proceso legal, Lydia Bosch ha perdido la demanda contra su ex marido. Así, la Audiencia Provincial de Madrid ha quitado la razón a la actriz y ha dictado un auto que desestima el recurso de la actriz contra “el sobreseimiento de la denuncia”, lo que ya fue acordado por un juzgado de Pozuelo.

Los últimos en incorporarse al ‘club de los matrimonios rotos’ en España han sido Imanol Arias y Pastora Vega, en una ruptura que podría haber sido provocada por terceras personas. En un principio se comentó que la actriz y presentadora había rehecho su vida con el actor Juan Ribó, aunque él lo ha desmentido.

La otra crisis también golpea con fuerza. Máxime cuando lo hace sobre familias que no poseen los medios económicos de los citados famosos.

Cuanta verdad hay en el dicho “las penas con pan son menos penas”

Doctor House y el Bus 64

house-hugh-laurieA Gregory House le estaba costando conciliar el sueño. Había tenido un día bastante complicado. Uno de esos días que te apetece que pasen pronto. Ya había pasado  por fin,  y ahora,  echado sobre la cama,  imaginaba que estaba en otro país, rodeado de gente diferente que hablaban en otros idiomas distintos al suyo. Pensó. ¿Cómo puede ser que entienda y hable estos idiomas que nunca antes había oído?

Deambuló por las calles de la ciudad en la que había aparecido. Todo le resultaba muy luminoso, limpio. Recordó haber visto fotografías de  las fachadas de algunos de los edificios por los que transitaba y pronto vinieron a su memoria los nombres de Gaudí, La Sagrada Familia, las famosas Ramblas,  tan coloreadas y perfumadas por miles de flores , y… Pedralbes. Si, se dijo, debo encontrar la manera de visitar esa zona.

A los pocos minutos se encontraba sentado en el autobús número 64 con dirección a Pedralbes. Estaba acomodado en uno de los asientos de la parte posterior y se entretuvo observando el bullicioso ir y venir de gente, las cafeterías de amplias terrazas repletas de clientes saboreando quizás un aromático café.  ”Viven bien estos españoles”

Desvió su mirada hacia los viajeros del autobús. Gente de todas las edades. El anciano que golpeaba suavemente el suelo con el bastón que sostenía entre sus piernas. Dos niños que tiraban de las mangas a su madre pidiéndole más golosinas. Y enfrente de su asiento,  una mujer rubia con gafas que aparentaba una edad de cincuenta y tantos años.  Ya no pudo desviar su mirada de esa mujer. Había advertido que su rostro presentaba los mismos signos que tantas veces había visto y diagnosticado en el Hospital.

“Tengo que hablar con ella”  ”Tengo que advertirle el peligro que corre” Sin más se volvió hacia ella. “Perdón, podría hablar con Usted un momento en la parte posterior del autobús, tengo que comunicarle algo importante”  La señora, extrañada y perpleja, le acompañó hasta el final del autobús. “No se asuste mi querida señora, soy médico, he notado que tiene algunos signos habituales en pacientes que he tratado y que tras las pertinentes pruebas se les detectó un tumor de hipófisis. Le anoto en este papel la analítica que se debe hacer para confirmarlo o descartarlo”  La señora, ahora más asustada que extrañada, le preguntó qué signos había notado para estar tan seguro. “He notado que tiene el labio inferior, la nariz, las manos más grandes de lo habitual. Son signos que aparecen siempre en este tipo de tumores. No tarde en hacerse la analítica”

“Perdón señora, estamos llegando a Pedralbes. Yo me bajo aquí”

Descendía, Gregory House, las escaleras del autobús cuando oía a la señora gritar “Gracias, muchas gracias”

Un mes después una resonancia localizó un pequeño tumor de 7 milímetros en una glándula de apenas un centímetro de altura.

A Montse Ventura ese tarde se le apareció Gregory House. Si algún día, Montse, logra contactar con la médico que aquel día milagrosamente coincidió con ella en el autobús número 64, cambiará el rostro de Gregory House por el suyo.